10 ideas importantes que toda persona mínimamente informada debería tener muy claras en este supuestamente desarrollado siglo XXI para no ser considerado un completo y peligroso analfabeto científico.
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
10 ideas importantes que toda persona mínimamente informada debería tener muy claras en este supuestamente desarrollado siglo XXI para no ser considerado un completo y peligroso analfabeto científico.
Un irónico video sobre esa variada constelación de dementes analfabetos estadounidenses que rechazan frontalmente la vacunación.
El genial Mick Jagger puso su granito de arena frente a los idiotizados conspiranoicos antivacunas con su tema "Eazy Sleazy".
El siempre irreverente y más que blasfemo programa "Vaya Semanita" lo tiene muy claro: Bergoglio está poseído por Satanás. ¡Y quizás tengan toda la razón!
Una vez que el cerebro ha sido carcomido por el virus de la fe con esas delirantes estupideces pergeñadas por profetas circuncisos de la Edad del Bronce sobre serpientes parlantes, humanos de barro, judías adúlteras adictas a la zoofilia y demás hace mucho más sencillo tragarse otras sandeces de nuevo cuño.
Un demoledor video especialmente dedicado a todos esos pobres ignorantes, adeptos a las teorías de la conspiración que no tienen nada en su vida salvo "conocer" los secretos de la CIA o ya puestos de esos alienígenas reptilianos que con George Soros y Bill Gates a la cabeza quieren conquistar el mundo.
El nivel de estulticia de los antivacunas está llegando a ser estratosférico, puesto que cada día se superan aún más.
Un irónico video sobre esa variada constelación de dementes estadounidenses que rechazan frontalmente la vacunación.
En un momento en el que están disponibles en el Primer Mundo vacunas contra el coronavirus se está produciendo un “beneficioso” efecto secundario: que algunos conspiranoicos están falleciendo a causa de ese virus al que tanto desprecian.
No hay nada más peligroso que mezclar supersticiones, y si no que se lo digan al cardenal Burke.
Con
Cuando se reúnen un fanático telepredicador y un conspiranoico a compartir “argumentos” el despropósito puede alcanzar cotas inimaginables tal y como ha ocurrido recientemente en los siempre particulares EEUU.
Abrir la mente a cualquier tipo superstición, principalmente la religiosa, significa empezar a caer por la pendiente del despropósito más irracional y luego ya todo es posible.
El sistema democrático se basa en la cada vez más cuestionada suposición de que los ciudadanos tienen un criterio suficiente para comprender la realidad y votar en consecuencia. Pero a la vista de los pasados, y sobre todo actuales comportamientos humanos, esta premisa básica está en tela de juicio.
La derecha-derecha del PP y la ultraderecha fascista de VOX llevan meses con la matraca de que España se está convirtiendo en una dictadura soviético-judeo-masónica-bolivariana que con la ayuda de George Soros y el virus chino quiere acaban con la nación española.
Sólo hay algo peor que esos bulos anticientíficos y conspiranoicos que descerebrados varios están difundiendo a través de las redes sociales acerca de la pandemia coronaviral y es que un gobernante, con todas las competencias en materia de sanidad y salud pública, lleve meses mintiendo descaradamente a la opinión pública y poniendo en peligro la salud y la vida de la ciudadanía, simplemente para encubrir su casi infinita ineptitud porque no por casualidad nuestra insigne presidenta de la CAM únicamente ha tenido un cargo relevante: ser la relaciones públicas del perro de la todopoderosa Lideresa neoliberal madrileña.
El sistema democrático se basa en que cada ciudadano tiene derecho a opinar con su voto sobre la gobernabilidad del país, bien eligiendo a sus representantes o bien decidiendo directamente una cuestión en un referéndum. Y la calidad de una democracia viene dada por la capacitación de cada uno de sus ciudadanos-votantes.
Vivimos en una sociedad hipertecnológica absolutamente dependiente de la Ciencia y sin embargo millones de iletrados anticientíficos campan a sus anchas, y lo que es peor, van por el mundo difundiendo a los cuatro vientos su monumental y peligroso analfabetismo.