A veces no hay mejor resumen que una viñeta que pone a muchos miserables ante el espejo.
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
A veces no hay mejor resumen que una viñeta que pone a muchos miserables ante el espejo.
Las personas religiosas que practican su fe sin ningún tipo de fanatismo han conseguido que cualquier crítica (por más real y probada que esta sea) a la religión se considere una ofensa de mal gusto y muchas veces hasta punible por la ley.
La interesante serie “Sky rojo” define en tan solo un par de minutos a esa miserable deidad que decidió en el principio de los tiempos que las mujeres eran seres imperfectos, miserables y hasta demoniacos.
Un ejemplo más de que la Biblia es tan miserablemente amoral que debería estar prohibida en cualquier sociedad que quiera cumplir mínimamente con los más elementales derechos humanos.
Un ejemplo de los verdaderos "valores" cristianos en boca del miserable sotanado de turno. Pero eso sí, que quede bien claro que hay que respetar a las creencias porque si no uno puede ser acusado (y en España condenado) por impío que ofende los siempre sacrosantos "sentimientos" religiosos.
La iglesia católica estadounidense no solo permitió sino que colaboró durante décadas con esos miles de depredadores sexuales con alzacuellos para esconder sus horribles delitos, entorpeciendo además todo lo que pudo las denuncias de las víctimas. Y aún así millones de descerebrados siguen considerando a esta secta una guía de rectitud moral. Este sí que es el gran milagro del catolicismo y no esas sandeces sobre arruinar a honrados panaderos, ganaderos y pescaderos de la Judea romana.

Aunque la iglesia católica lleva milenios pregonando (mentirosamente por cierto) un infinito número de milagros, la terca y sucia realidad es que dentro de esta infame organización solo se ha producido un único y verdadero milagro de una naturaleza tan nauseabunda que debería indignar a cualquier persona con una mínima moral, algo por supuesto de lo que carecen en el adocenado rebaño de los seguidores del Vaticano.
Esta blasfema (aunque más que acertada) canción fue compuesta por el siempre incisivo Tim Minchin hace unos años por la visita del Papa católico al Reino Unido, porque por mucho que les ofenda a los católicos desgraciadamente acierta de pleno y además es intemporal, puesto que pasan los años y hasta las décadas, se suceden los papas pero el hecho más que certero es que la asquerosa pedofilia católica sigue siendo tolerada y encubierta en todo el orbe cristiano.
Aunque el cristianismo es una religión sexista, machista y patriarcal comparado con el Islam puede llegar a parecer casi una religión feminista.