No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
26 de agosto de 2026
Esos cobardes creacionistas que salvan sus vidas haciendo uso de la evolución
21 de agosto de 2026
El maligno Satán venció a Juan Pablo II ¡ahí es nada!
15 de agosto de 2026
Jesucristo se hizo donante de órganos
12 de agosto de 2026
Las creencias como combustible para la esquizofrenia
6 de agosto de 2026
Pero ¿de qué tienen miedo los católicos?
28 de julio de 2026
Un poco de humor homeopático
27 de julio de 2026
Porqué la superstición funciona o cómo justificar la ignorancia y el autoengaño mediante el mal uso del concepto de probabilidad
11 de julio de 2026
16 de junio de 2026
La homeopatía engaña a los ignorantes incautos, pero no al sistema inmune
A la hora de tomar decisiones los humanos utilizamos en primera instancia el famoso «Sistema 1» de pensamiento identificado por los pioneros de la ciencia cognitiva Daniel Kahneman y Amos Tversky. Ese sistema, basado en intuiciones y sesgos cognitivos, fue absolutamente vital para nuestra supervivencia en nuestros entornos ancestrales, en donde la toma de decisiones tenía que ser lo más rápida posible y en presencia de escasos datos, puesto que cualquier dilación podía hacer terminar a nuestros antepasados como plato principal de la infinidad de depredadores que acechan en el siempre peligroso mundo salvaje.
Pero este sistema automático, emocional, estereotipado y subconsciente; que nos lleva en demasiadas ocasiones a confundir causalidad con casualidad, a tomar conclusiones precipitadas basándonos en unos pocos datos conocidos sin tomar en cuenta otros datos también disponibles o simplemente en nuestra limitada experiencia personal, exagerando el efecto de las primeras impresiones, es muy poco útil en la mayoría de las situaciones de la vida moderna, en donde ya casi no hay que tomar decisiones instantáneas ya que ahora nos solemos enfrentar a problemas complejos cuyos efectos pueden tardar demasiado tiempo en ser evidentes, como pueden ser elegir carrera universitaria, comprar una casa por una hipoteca que nos va a acompañar casi el resto de nuestras vidas o como el caso que nos ocupa, la siempre esquiva relación entre enfermedades y posibles tratamientos médicos.
Y aún así, en pleno siglo XXI cuando la ciencia moderna ha desarrollado un potente conjunto de herramientas (experimentos de laboratorio o con animales
y ensayos clínicos aleatorizados de doble o triple ciego)
Y aunque nuestro cerebro se deje engañar por esos sesgos tan profundamente incrustado en nuestra psique, otros elementos de nuestra fisiología no, tal y como muestra un trabajo publicado hace algunos años en una revista científica. En el estudio se analizó el posible papel de las mal llamadas «vacunas homeopáticas» sobre el sistema inmune. Los investigadores seleccionaron a 150 estudiantes universitarios a los que se dividió en tres grupos diferentes de 50 componentes. El primer grupo fue el siempre necesario control, individuos que únicamente recibieron placebo en forma de pastillas e inyecciones. A un segundo grupo de adolescentes, que se consideró el control positivo, se le administraron dos de las vacunas habituales: la triple vírica frente a rubeola, sarampión y paperas y la vacuna contra tétanos, difteria y tosferina. Al tercer grupo se le inoculó las supuestas «vacunas homeopáticas» frente a los seis patógenos antes mencionados.
El primer resultado destacable es que el 37% de los individuos del grupo del placebo y el 38% de los integrantes del grupo homeopático presentaron algún efecto secundario entre una larga lista de lo más variado. Señal de que la simple indicación de un posible tratamiento, aunque sea ficticio, es capaz de desencadenar diversos tipos de reacciones. Hecho que demuestra el poderoso poder de sugestión de la mente humana. Por el contrario, en el grupo de vacunados realmente este porcentaje aumentó al 75% de los integrantes, efectos secundarios que se podían dividir en dos grandes grupos: los mismos que mostraron los de los anteriores grupos más los ligados a una verdadera vacunación: enrojecimiento de la zona vacunada o dolor en el músculo y en el brazo del pinchazo, señales compatibles con el desarrollo de una respuesta inmune frente a los patógenos inactivados que se inocularon.
Además, a todos los integrantes del estudio se les midieron los niveles de anticuerpos específicos contra los patógenos antes del inicio del estudio (puesto que muchos de ellos estaban previamente vacunados frente a estos virus y bacterias) para así obtener el valor basal. Y posteriormente se volvió a analizar sus niveles de anticuerpos específicos a las tres semanas del inicio de la prueba para determinar si los distintos preparados habían estimulado o no al sistema inmune. Los datos que se presentan en la siguiente gráfica son manifiestamente esclarecedores:
Mientras que los niveles de anticuerpos frente a las bacterias y los tres virus habían aumentado significativamente en el grupo que habían recibido las verdaderas vacunas, los valores obtenidos en los individuos tratados homeopáticamente eran indistinguibles de los correspondientes a los del grupo placebo. Algo que venía a corroborar lo que cualquier persona mínimamente racional puede deducir de la simple lectura de la composición de los preparados homeopáticos: que son idénticos a los placebos, puesto que no contienen sustancia alguna que pueda desencadenar ninguna reacción medible, salvo la subida del nivel de glucemia si se abusa de estas pastillitas de azúcar.
En resumen, que la homeopatía puede engañar a los creyentes, pero nunca a esas más que eficaces células del sistema inmune que nos protegen de los siempre peligrosos patógenos.
10 de mayo de 2026
Las migraciones humanas explicadas por el estudio de los patógenos
8 de mayo de 2026
Frente a una enfermedad grave tanto la homeopatía como los remedios herbales simplemente matan
Continuamente se nos publicita que a diferencia de la medicina científica, las "medicinas" naturales y la homeopatía son sanas, seguras y no tienen contraindicación alguna. Pero como en realidad estas medicinas holísticas no tienen efecto terapéutico demostrado (salvo el placebo), mientras la enfermedad sea leve o pasajera se puede mantener el engaño de estos vacuos "tratamientos". Pero desgraciadamente, cuando nos enfrentamos a enfermedades graves, esas que de verdad ponen en riesgo la vida de las personas, el uso de estas supuestas terapias no puede acabar más que en tragedia.
7 de mayo de 2026
¿Por qué los medicamentos son cada vez más caros?
5 de mayo de 2026
La terrorífica Peste Negra
24 de abril de 2026
El neoliberalismo es el principal problema sanitario a nivel mundial
8 de abril de 2026
La muy particular y sobre todo ofensiva "lógica religiosa"
27 de marzo de 2026
Esas absurdamente ofensivas prioridades divinas a la hora de hacer milagros
19 de marzo de 2026
¡Respétame y admírame solo porque estoy loco de remate!
16 de marzo de 2026
Las señales del peligro de la charlatanería
14 de febrero de 2026
Sin sanidad pública acabaremos como en los EEUU: arruinados y muertos

























