Todos los creyentes tienen algo en común: consideran estúpidas las creencias en otras deidades, aunque en su infinita ignorancia no se dan cuenta de que sus dioses son tan estúpidos como el resto.
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
Todos los creyentes tienen algo en común: consideran estúpidas las creencias en otras deidades, aunque en su infinita ignorancia no se dan cuenta de que sus dioses son tan estúpidos como el resto.