El neoliberalismo ha conseguido conformar una gran paradoja socioeconómico: mientras los mercados están saturados de coches de gran cilindrada (aún cuando conducir a máxima velocidad con ellos todos los días implicaría perder el carnet y arruinarse por la multas), teléfonos "inteligentes" a los que nadie puede sacar todo el partido posible, ropa de usar y tirar, comida basura que destroza el organismo y nos lleva directamente al infarto, al cáncer o hasta la muerte, miles de millones de personas en el mundo (más de 100 millones de ellas en el supuestamente rico primer mundo) no pueden acceder a los servicios más básicos que les permitan vivir con una mínima dignidad.





















