Los cristianos afirman, sin pudor intelectual alguno, que el Nuevo Testamento es una crónica real y verídica de la existencia y de los "logros" del pobre nazareno demente. Pero aún cuando hubieran existido uno o varios profetas dementes que pudieran haber inspirado de alguna retorcida manera lo que cuentan los evangelistas, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia tal y como se afirma tan habitualmente en el cine.


















