La mejor definición de esa soberana estupidez llamada religión: ¡Moisés, pero si es tu letra! Aunque luego los imbéciles
descerebrados dejan que profetas analfabetos, estúpidos y locos de atar se
metan en nuestras vidas, en nuestras camas, en nuestros parlamentos y sobre
todo en nuestros bolsillos.





















