La infancia, con su inocente pensamiento crítico, puede exponer de
la manera más brillante todo ese horroroso tinglado que han montado los cristianos
con el dolor y el masoquismo que llevan impresos en sus creencias.
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
Los siempre genialmente blasfemos "El reno Renardo" con su particular visión del nazareno demente ¡que lo disfruten!