Hay muchas personas "de orden" que lucen orgullosamente la banderita rojigualda en el balcón, el coche o en la pulsera del reloj, unos hipócritas biempensantes
que se emocionan al oír el himno nacional o ver pasar a la cabra o el cordero de la Legión
en un desfile, una gente "tan seria" que rápidamente se ofende porque cómicos,
tiririteros y demás ralea perroflauta e izquierdista se mofa de esta abominable pseudodemocracia
filofascista, en donde campan a sus anchas neonazis, nacioonalcatólicos, cristianos ultramontanos y demás ralea que debería haberse extinguido en el siglo XIX si no antes.