Ahora
que ya han pasado las celebraciones de Nochebuena y Navidad sería interesante
recordar algunos datos a todos aquellos que quieren imponernos su mentirosa
visión de la realidad. Los católicos han celebrado estos días con regocijo un
conjunto de mentiras y manipulaciones. Y digo los católicos porque otras
variantes cristianas, como las diversas iglesias ortodoxas no celebrarán el
mismo supuesto evento hasta dentro de unas semanas. ¿no les parece divertido?
Ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo en algo teóricamente tan
fundamental para ellos como es la venida al mundo de su niño dios. La fecha de
su increíble nacimiento es una burda falsificación acaecida allá por el año 500
de nuestra era por
Dionisio
el exiguo que simplemente se inventó tanto el año como el día de tal forma
que lo hizo coincidir con el solsticio de invierno, fecha de importancia
capital en todas las culturas agrícolas tanto previas como posteriores y que
así se cristianizaba esta fiesta pagana alejándola de sus connotaciones originales.
Así que imaginen el grado de verosimilitud del resto de sus supuestas verdades
bíblicas. Además es que ni siquiera hay evidencia histórica alguna de la
existencia de Jesús. Ningún documento de la primera mitad del siglo I, época en
la que según los cristianos Jesús iluminó Palestina, hacen referencia a tan
extraordinaria personalidad. Ni romanos ni judíos en general guardaron cita
alguna que permita suponer no ya los increíbles hechos narrados (o mejor
inventados) en el
Nuevo
Testamento sino simplemente el mero paso del nazareno por la Judea antigua.
Nada de su gloriosa entrada en Jerusalén durante la Pascua judía que según sus
seguidores atrajo a miles de habitantes en la ciudad en un evento de pleitesía
que hubiera tenido que asombrar a las autoridades tanto civiles como
religiosas, puesto que ese magno evento socavaba tanto la política como la
estricta moral judaica de la época. Pero es que ni siquiera se cita en los anales de la justicia el
momento de su detención, juicio y posterior ejecución. En resumen, ningún
testimonio, cita o referencia alguna al divino Jesús hasta casi un siglo
después. Todos los evangelios canónicos aceptados por la iglesia datan de casi
medio siglo después de la supuesta crucifixión de Jesús y no fueron escritos
por nadie que le hubiera conocido en vida. Todo ello apunta a una posterior
reescritura de los supuestos hechos de Jesús realizados ya por hagiógrafos
cristianos sin ninguna veracidad o credibilidad histórica.
Y
qué decir de los altos sentimientos preconizados por los cristianos en estas
fechas tan importantes para sus creencias. Una fiestas donde la orgia
consumista aderezada con inenarrables
excesos alimentarios y etílicos permiten a los cristianos asegurar la
universalidad de su religión. ¿quien en su sano juicio puede siquiera
vislumbrar algún atisbo de los supuestos valores morales preconizados por el divino judío?