Las religiones, al ser nuestros primeros intentos de
explicar una Naturaleza y un Universo que sobrepasaba la pobre comprensión de
unos simples monos bípedos ha dado lugar a las más estrafalarias explicaciones,
a cual más disparatada.
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.