Los cristianos, como repiten como papagayos (sin el más mínimo atisbo de comprensión) todo lo que les predican los iletrados y alucinados sotanados de cualquiera de las innumerables sectas en las que se han dividido y enfrentado (a veces muy sangrientamente) los supuestos seguidores del nazareno demente son incapaces de comprender la verdadera esencia del cristianismo.


