Ahora que se ha marchado el obispo de Roma, su supuesto éxito
mediático ha sido en realidad tan solo pura fachada y grandes dosis de propaganda
(pagada para más inri con los impuestos de todos los ciudadanos) peo que no
puede esconde la verdadera realidad de un país que hace ya mucho abandonó mayoritariamente
la religión en general y el catolicismo en particular.


