El problema de la tolerancia frente a la superstición en
todas sus variantes es que al final acaban infiltrando los centros de poder y después
la sociedad en su conjunto acaba sufriendo sus consecuencias. El ejemplo más
obvio y que he denunciado en múltiples entradas de este blog es el nombramiento
de fanáticos religiosos para los más altos cargos del estado y en donde España
está en la actualidad en primera línea con toda una caterva de ultracatólicos
(miembros del Opus Dei y de Comunión y Liberación o Legionarios de Cristo)
tanto en el gobierno de la nación como en la más alta magistratura judicial
imponiendo sus dogmáticas, antidemocráticas y prehistóricas creencias a toda la
ciudadanía. Pues bien, otras democracias con mayor tradición que la nuestra
están siendo infiltradas además por nuevas formas de pensamiento mágico. Así
recientemente en el Reino Unido ha sido nombrado
ministro a un político firme
defensor de la homeopatía. El político conservador
Jeremy Hunt
es el nuevo titular nada menos que de la cartera de Sanidad de su graciosa
majestad y cuando era parlamentario de la oposición firmó una moción en defensa
de la homeopatía solicitando su financiación pública dentro del sistema
nacional sanitario británico. Vamos lo mismo hubiera dado que nombraran a un
chamán o un curandero para la misma cartera o ya puestos a un creacionista como
ministro de investigación y ciencia. Eso sí, si consigue que los "medicamentos
homeopáticos" se facturen al precio de su contenido real (simple y pura
agua) el imperio británico va a ahorrar un dineral en el presupuesto sanitario.
