Una irónica, a la vez que reflexiva canción para todos esos estúpidos y
hasta suicidas fachapobres que votan a las dos ultraderechas patrias porque:
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
En el tema de las vacunas siempre queda un nunca resuelto y peligroso debate acerca de su obligatoriedad en contraposición a la supuesta "libertad" de los padres para decidir, aunque se errónea y hasta criminalmente sobre sus hijos.
El artista chileno Nicolás Miranda supo plasmar como nadie en el Museo de Cera de Madrid a esos carniceros y lameculos que desde la política hispana rinden sumisa pleitesía al nuevo dictador del imperio norteamericano.