Después en otra vuelta de tuerca más, se aprobado otra ley que permitía trabajar 13 horas consecutivas al día, hasta un total de 37 jornadas al año ¡mucho más de un mes completo!
Y desgraciadamente, este el horizonte al que aspirar llevarnos los Abascales, Ayusos, Mileis y demás demagogos neofascistas, ellos que nunca han dado un palo al agua en su vida y que básicamente se dedican a cumplir lo sueños más húmedos de explotadores, millonarios y multinacionales para retrotraernos al más explotador siglo XIX.



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