Comentarios sobre Ateísmo, Ciencia, Democracia, Ecología, Escepticismo, Pensamiento Crítico, Política, Racionalismo, Religión y Superstición
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No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.
El siempre racional Neil DeGrasse Tyson es capaz de desmontar en tan solo unos pocos
minutos esa más que increíble (a la vez ignorantemente estúpida) falacia de los
religiosos de "pensar" (bueno, eso es un diplomático eufemismo) que el inimaginable e inconmensurable Cosmos que nos rodea y del que somos menos que una insignificante mota de polvo en el vacío sin fin, ha sido creado para
disfrutey solaz de esta nuestra siempre
tan egocéntrica especie de monos con escaso pelo pero con demasiada fantasía.
Tener 72 vírgenes a tu servicio para toda la eternidad (tal y como afirman los musulmanes) puede
parecer en principio un buen plan, pero al humorista Dani Mateo esto no le convence del todo.
Para todos aquellos que llevan siglos con el erróneo (y porqué no decirlo, estúpido) argumento de la relación entre Ciencia y Religión quisiera simplemente recordarles las palabras del físico Robert Lee Park, que fuera profesor emérito de Física en la Universidad
de Maryland y ex director de información pública de la Sociedad
Estadounidense de Física.
Afganistán es otra vez un inmenso campo de concentración en
donde la locura religiosa alcanzará cotas inimaginables y como muestra de todo
lo que vendrá la siguiente foto de los líderes talibanes reunidos en el palacio
presidencial. ¡Qué miedo!
HBO ha incluido en su catálogo de series a la mítica "South
Park", pero para no ofender a los musulmanes ha decidido eliminar aquellos
capítulos en los que aparecía Mahoma, porque ya sabemos cómo las gastan los
verdaderos creyentes en Alá.
Quizás no haya nada más ridículo que cuando un pobre
analfabeto mental, que solo ha leído un libro en su vida y que se cree tocado
por una delirante divinidad intenta "razonar" y explicar lo que
sucede en el mundo a través de sus estúpidas y más que absurdas creencias, tal
y como lo acaba de demostrar uno de esos ayatolas que proliferan en Oriente
Medio más que las setas en otoño.
En 2011 a un joven imán británico,
educado en una universidad inglesa y miembro de la prestigiosa “Royal Astronomical Society” se le ocurrió
leer en una mezquita londinense una disertación sobre Islam y la teoría de la
evolución. Como el Corán asevera que Adán fue creado directamente por Alá,
imagínense el revuelo que se formó. Varios de los presentes le acusaron
directamente de blasfemo y apóstata, lo que puede conllevar el castigo de la
pena capital. Rápidamente diversos fanáticos ofendidos con la prédica
consiguieron que varios imanes de de diferentes países musulmanes decretaran
una fatwa pidiendo la ejecución del blasfemo apóstata. Total que al final el
incauto Hasan se retractó del horrible pecado, pidió perdón y volvió al redil
de la fanática verdad asegurando que el Corán está por encima de la ciencia, por
lo que volvió a creer en la costilla de Adán y otras verdades incuestionables
de la tres religiones del libro. Y todo esto no ocurrió en una lejana aldea del
remoto Afganistán, sino en la civilizada ciudad de Londres.
El siempre lúcido Neil DeGrasse Tyson destruye en unos pocos
minutos esa más que increíble (a la vez ignorante) falacia de todos los
religiosos de pensar (bueno, eso es un eufemismo) que el inimaginablemente inconmensurable
Universo, del que somos menos que una mota de polvo, ha sido creado para
disfrutey solaz de esta nuestra siempre
tan egocéntrica especie de monos cabezones y con escaso pelo.
Los defensores de la fe afirman con total rotundidad que la
sociedad ideal sería dónde se viviera conforme a sus más que particulares
reglas. Sin embargo cualquier persona mínimamente inteligente entiende que eso
sería el despropósito más absurdo que el siguiente video muestra.
Este terrible video muestra los momentos finales del
asesinato de un estudiante de una universidad pakistaní por una turba de
enfurecidos creyentes. El motivo de este execrable crimen es que víctima había cuestionado el Islam, "delito" que en Pakistán se castiga con la pena de muerte.
¡Viva la Edad Media!
Estamos tan acostumbrados a que se violen los derechos
humanos más elementales en el mundo musulmán que la sistemática persecución de personas
por expresar cualquier punto de vista que los fanáticos musulmanes consideren
inadecuado en estos países nunca es noticia en los medios de comunicación.
El físico y reconocido ateo Victor J. Stenger
acaba de publicar un interesante
artículo en la revista New Scientist. Stenger es también filósofo y un firme
defensor del escepticismo religioso, que además a principios de
los años 90 fue demandado por el popular embaucador de lo paranormal Uri Geller,
que le reclamó a él y a su editorial varios millones de dólares por haber cuestionado
sus supuestos poderes mentales en un libro. El juicio fue desestimado y al
final Uri
Geller tuvo que pagar
las costas del mismo.
Pues bien, en el artículo se refuta la famosa argumentación del
biólogo Stephen J.
Gould de que la
ciencia y la religión son dos magisterios separados defendida también por otros
científicos condescendientes. Así según esta visión, la ciencia no tiene nada
que decir acerca de lo sobrenatural y por tanto la realidad o la inexistencia
de dios sería una cuestión en la cual la
ciencia sería ajena y neutral. Yo ya rebatí esa acomodaticia y cobarde dejación
de los propósitos y fines de la ciencia en una entrada
antigua.
Así Stengen comenta que dios existe o no existe. No hay
término medio. Y si existe (al menos el judeocristiano) realiza acciones que
tienen consecuencias observables en nuestro universo. Por tanto, la cuestión de
su existencia es un tema científico válido y relevante además de tener un
profundo y obvio impacto sobre la humanidad. Stengen indica que muchos, si no
la mayoría, de los atributos que se asocian al dios de las religiones
monoteístas del libro (judaísmo, cristianismo e islam) pueden ser probados empíricamente
y que la evidencia de dios podría ser detectable mediante métodos científicos.
Por tanto si en un experimento científico adecuadamente diseñado y controlado aparecieran
observaciones que no pudieran ser explicadas de forma natural, la ciencia
tendría que plantearse la posibilidad de algo más allá del mundo material tal y
como lo conocemos.
Stengen también indica que algunos de esos experimentos ya
han sido realizados y podrían haber demostrado la existencia del dios
judeocristiano. Así, varios ensayos científicos han estudiado la eficacia de la
oración cristiana sobre enfermos. Dichos estudios, realizados mediante ensayos de doble
ciego y controlando el efecto placebo (habitualmente utilizados para comprobar la efectividad
de los medicamentos) no han demostrado la efectividad de dicho “tratamiento”.
También comenta que se han testado si las famosas experiencias
próximas a la muerte son reales o simples alucinaciones de un cerebro en
condiciones de anoxia y alto grado de estrés. Para ello y como muchos de estas
experiencias implican la “salida” de la mente del cuerpo del paciente y una
sensación como de flotar por encima de los médicos en la habitación del
hospital, se colocaron mensajes escritos (desconocidos para todos) en estantes
altos que no estaban al alcance ni del paciente ni del personal médico pero
visibles desde arriba de la habitación. En estos estudios nunca se encontró a
ningún paciente con estas vivencias que hubiera visto los mensajes.
Pero no sólo se puede probar la existencia de un dios activo
en el mundo mediante experimentos sino que si ese dios existiera el mundo
debería contener multitud de evidencias claras de su efecto. Así Stengen
comenta que mientras que todo lo que sabemos sobre la vida en la Tierra se
encuadra perfectamente en una evolución mediante selección natural, los
defensores del creacionismo en forma de “diseño inteligente” no han aportado
ninguna prueba de la supuesta intervención divina en la naturaleza.
Stengen indica también que muchas religiones creen en la
existencia de un alma inmaterial que controlaría nuestros procesos mentales y
que por tanto deberíamos haber observado fenómenos mentales independientes de la
química del cerebro, cosa que no ha ocurrido.
También indica que si dios es la fuente de la moralidad
deberían existir evidencias claras de un origen supranatural del comportamiento
humano y no las encontramos ya que los creyentes en una religión en particular no
se comportan como media mejor que los de otras o los ateos. Además, comenta que
la mayoría de las guías éticas no se originaron con el monoteísmo por lo que
parece que el comportamiento moral fue debido a una evolución social previa y
no al dios de la biblia o el corán.
Comenta también que si dios es el creador del universo, la
astronomía y la física tendrían evidencia de su existencia pero que todos los
datos, incluida la moderna cosmología, sugieren que vivimos en un multiverso eterno formado
por una infinidad de universos diferentes.
Además indica que si los humanos fuéramos una creación divina
especial, el universo debería ser “amistoso” con la vida humana y aunque los teístas
argumentan que los parámetros de las constantes del universo están finamente
ajustadas para la vida humana, la realidad es que somos nosotros los que estamos
ajustados para esas constantes.
Finalmente termina con un alegato sobre la locura de la fe,
que contamina de pensamiento mágico todas las facetas de la vida, produciendo
un comportamiento en donde los conceptos se formulan con mucha pasión pero sin
atender a evidencia alguna.
Parece que la libertad de expresión
en el nuevo Egipto tras la caída de Mubarak es un proceso efímero. Así parece
demostrarlo el hecho de que un tribunal
egipcio haya condenado recientemente a un ciudadano a tres años de cárcel por
"perjudicar deliberadamente la dignidad del Islam al mofarse y
menospreciarlo en su cuenta personal de Facebook” y utilizar “expresiones
deshonrosas contra el Corán, el profeta Mahoma y los musulmanes". Si los egipcios no se andan con cuidado van a
acabar en una república islámica al estilo de Irán y la sangre derramada en la reciente
revolución sólo va a servir para que vuelvan al oscurantismo medieval.
Después del los ataques
sincronizados contra revista satírica francesa Charlie Hebdo que ya comenté en
una entrada
anterior sólo queda solidarizarse con dicha revista para defender la libertad
de expresión, el cual es un pilar básico de la democracia y que está por encima
de cualquier ofensa a las creencias. Hay que volver a recordar que las
creencias no son personas y por tanto todas las ideas pueden ser menoscabadas, ridiculizadas
y criticadas. Podemos criticar al socialismo, al liberalismo, etc; podemos y
debemos reírnos de las creencias en los duendes, en las hadas o en los gnomos;
debemos rechazar a los timadores que usan el dolor de los familiares de un
fallecido para en supuestas sesiones de espiritismo aligerar la bolsa de los
infelices incautos; debemos mofarnos de videntes, hechiceros, brujas, etc; y
por supuesto podemos ridiculizar a cualquier religión (incluídas todas las que
se autodenominan verdaderas) pues como creo que dijo una vez el genial Groucho
Marx “Si no quiere que me ría de sus creencias, no tenga creencias tan
graciosas”.
Que los islamistas carecen de tolerancia está más que demostrado. Hoy ha aparecido un nuevo caso de terrorismo islamista contra la libertad de prensa. La revista satírica francesa Charlie Hebdo ha sufrido un doble ataque. Primero han hackeado su web con soflamas religiosas y además un terrorista ha lanzado un coctel molotov contra la sede de la revista en París que ha producido un incendio que ha destruido sus oficinas. Como se puede ver todo bien orquestado. Su pecado ha sido el hablar contra la Sharia y el beduino que la ideó en su absoluta ignorancia de fanático religioso con alucinaciones, ya que sólo así se puede calificar al profeta Mahoma. Y esto ocurre en Francia, en el núcleo central de la democracia, los derechos humanos y las garantías de un estado laico. Imaginen el poder de estos descerebrados, que quieren que sigamos viviendo en la más oscura Edad Media, en países de tradición musulmana. Pobres magrebíes que han hecho una revolución para destronar a sus tiranos y que como no lo eviten acabaran viviendo en una república islámica al estilo de Irán.
En resumen estos hechos demuestran que las creencias en una religión única y verdadera son completamente incompatibles con una democracia real y ponen en entredicho a todos aquellos que nos hablan de que el Islam o cualquier otra religión con ansias de verdad absoluta son religiones de paz y amor y que deben ser protegidas.
Nada más terminar la revuelta
contra el dictador Gadafi al presidente
del gobierno provisional interino libio, Mustafa Abdulyalil, le ha
faltado tiempo para anunciar que la Sharia
o ley islámica basada en la literalidad del Corán aplicada a la justicia será
la única fuente de derecho en la nueva Libia. Abdulyalil declaró que "como
nación musulmana, hemos
tomado la Sharia como fuente del derecho y cualquier ley que contradiga los principios del Islam es nula a
todos los efectos". Maravilloso, occidente ha ayudado al derrocamiento de
un dictador criminal como Gadafi para entrega el país rápidamente en manos de
los ayatolas musulmanes. Vamos, salir de
Guatemala para acabar en Guatepeor que se dice en castizo. Ahora sólo queda ver
la cara de tontos que se les ha quedado a nuestros dirigentes europeos y norteamericanos junto con la OTAN apoyando
la caída del dictador y sobre todo como justifican ese increíble avance en los
derechos humanos en Libia. Ahora la gente dejará de ser asesinada a mayor
gloria del ajusticiado sátrapa para ser ejecutada siguiendo los dictados de Alá
por horribles pecados como el adulterio o la blasfemia. Me quedo más tranquilo
si todo queda en manos de Alá el misericordoso.
Acaba de publicar El Pais que una adolescente de 14 años ha sido expulsada de un examen escolar porque no quería quitarse el hiyab islámico, aunque el profesor le indicó que no estaba permitido en el examen taparse la cabeza y las orejas para así poder detectar las nuevas tecnologías en forma de microauriculares que llevan algunos alumnos que intentan copiar durante los exámenes. Por supuesto la niña no se quitó el pañuelo alegando libertad religiosa. Como se puede observar un nuevo caso en el que un adepto con el cerebro lavado por su dios particular quiere estar por encima de los demás. Su libertad religiosa está, como no podría ser de otra manera, por encima de la ley. Ellos, los creyentes en cualquier religión pueden hacer o decir lo que quieran ya que les ampara la libertad religiosa que no es nada más que una forma de mantener privilegios frente a los demás. Si un chico quiere examinarse con casco de astronauta, el profesor lo impide y no aparece ningún problema. Pero si ese mismo chaval argumenta que el casco es parte de sus creencias y forma parte de la reafirmación de su fe pues tendríamos que permitírselo. Absurdo y antidemocrático. Es igual que cuando una mujer tapada con el burka pide que le hagan la foto del carnet de identidad con ese horrendo y retrógrado atuendo. Estimados creyentes, la ley siempre está por encima de los supuestos derechos individuales. Aunque sea un trago difícil de digerir para aquellos que viven dentro de esas estrechas jaulas mentales que son las religiones.
Después, la niña ha comentado que lleva el pañuelo por propia voluntad y sin ninguna coacción. Entonces ya me quedo más tranquilo. Por supuesto es hija de musulmanes. Que causalidad que la mayoría de los niños hijos de musulmanes sean también musulmanes, al igual que ocurre con los católicos o con cualquier otra confesión. Pero eso sí, los niños siempre han elegido voluntariamente, sin coacción y sin adoctrinamiento alguno en particular la religión de sus padres y no otra cualquiera. Qué raro que ahora ningún niño del mundo elija libremente adorar a Zeus o a Mitra con lo bonitos y pintorescos que quedarían? Y yo me pregunto en mi infinita maldad de ateo ¿Será que no existen actualmente padres seguidores de estos ancestrales dioses que les inculquen el virus del mitraísmo o de la antigua religión griega? En resumen, que caemos en la falacia de respetar las creencias “libremente” impuestas por unos padres o su entorno cultural a una hija en nombre de la libertad religiosa. Siguiendo con ese mismo argumento, miedo me da cuando un llegue un pedófilo que haya convencido a sus hijos o a menores próximos a él de que libremente han aceptado mantener relaciones sexuales con viejos verdes. Lo único que tienen que hacer esos criminales para mantenerse dentro de la legalidad sin ser molestados por la justicia y además estar protegidos en sus asquerosas actividades, es decir que esa violación infantil es parte de las creencia de su religión y que son los dictados de un piadoso y todopoderoso (pero por supuesto también indetectable) dios de la pedofilia y asunto arreglado.