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10 de mayo de 2026

Las migraciones humanas explicadas por el estudio de los patógenos

En la actualidad uno de los más interesantes y llamativos campos de estudio es la evolución humana, nuestros orígenes como especie y como hemos pasado de ser unos simples primates del lado este hasta nuestra actual ubicua y omnipresente distribución a lo largo y ancho del globo terráqueo. 

Y en este campo las herramientas de secuenciación genómica masiva de regiones de DNA de origen uniparental (como son el DNA mitocondrial y el cromosoma Y heredados por línea materna o paterna respectivamente) aplicadas al análisis filogenético humano han permitido trazar  las migraciones humanas desde nuestros remotos orígenes africanos hasta la colonización de los más apartados lugares.  


Pero para este tipo de estudios, no sólo se puede examinar el genoma entre los diferentes grupos humanos dispersos por el mundo sino que algunos investigadores están utilizando diversos patógenos (virus, bacterias, …) para trazar la historia de nuestra especie.

Así, desde el punto de vista de la microbiología clásica, los patógenos son aquellos seres vivos (generalmente microscópicos) capaces de producir enfermedades y que por tanto se encuentran dentro de la moderna medicina científica enclavados como elementos básicamente nocivos que deben ser eliminados cuanto antes. También, es comúnmente sabido que en la interminable “guerra” desplegada entre patógenos y sus respectivos hospedadores ambas partes enfrentadas van desarrollando y afinando, bajo la tutela de la selección natural y a lo largo de los milenios, cambios y mecanismos de lo más diverso a modo de una interminable “carrera armamentista” que con el paso del tiempo transforman (muchas veces de manera radical) tanto al organismo infeccioso como al infectado. Pues bien, los cambios producidos en el patógeno producidos a lo largo de la comigración con los humanos pueden ser utilizados para responder preguntas o validar hipótesis dentro del estudio de la evolución humana.

De esta manera analizando la variabilidad genética de patógenos que se transmiten generalmente de forma vertical: bacterias como Helicobacter pylori o virus como el Herpes simplex, entre diferentes aislados obtenidos de humanos provenientes de diversos grupos étnicos o poblaciones, algunos laboratorios de investigación [1, 2, 3 y 4] han conseguido estudiar el patrón de dispersión demográfica humana.

 Las diferencias que poseen este tipo de estudios respecto a los ya clásicos de cromosoma humano Y o del DNA mitocondrial son tres. Primero, que a diferencia de los estudios con humanos que se deben centrar en regiones del genoma más o menos pequeñas (lo que puede dar lugar a sesgos experimentales), el genoma de muchos patógenos se puede secuenciar completamente de forma rápida y barata.  Segundo, los patógenos mutan con mucha mayor rapidez que los vertebrados, por lo que se pueden diferenciar eventos de la evolución humana mucho más próximos entre sí. El ejemplo evidente es el que se muestra en el gráfico anterior sobre la migración de Europa a América del Norte definido por el clado I del virus del herpes. Y tercero, que diferentes patógenos colonizaron en momentos diferentes a nuestra especie, por lo que se dispondría de distintos “experimentos” naturales independientes (unas veces solapantes, otras secuenciales) para estudiar en más detalle los diferentes eventos migratorios.

En resumen, en los proximos años muy probablemente esta aproximación permitirá ahondar en el conocimiento del complejo pasado evolutivo de nuestra especie ofreciendo nueva e interesante información.


 

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