Bueno, aunque eso es lo que manifiestan ostentosamente creer y aunque dedican gran parte de su dinero a financiar iglesias ultracristianas y museos de la creación en donde patógenos, dinosaurios, fieras salvajes y humanos conviven pacíficamente en el jardín del Edén la verdad es mucho más compleja. Inciso: qué cosa más absurda, ¿para que tendrían en el Paraíso los tigres y los leones colmillos afilados si eran tan vegetarianos como las vacas o las ovejas? Misterios de la mente privilegiada del creador.
Sin embargo toda esta animadversión hacia la ciencia en le fondo es pura y simplemente una fachada que sólo esconde la mayor de las ignorancias de estos adocenados cristianos. Sí, porque la mayoría de esos fervorosos seguidores de la Biblia en cuanto son probados por su diosecillo prehistórico con una mísera infección bacteriana o una enfermedad más o menos grave le abandonan rápidamente sin ningún tipo de rubor. Porque excepto algunos grupúsculos muy minoritarios de cristianos consecuentes, pertenecientes a sectas que suman unos pocos miles de fieles que desprecian la medicina moderna y por tanto no admiten antibióticos, cirugías, vacunas, tratamientos oncológicos y demás herejías ateas, la gran verdad es que la inmensa mayoría de esos millones de supuestos cristianos cuando enferman corren raudos al hospital al que pagan religiosamente mediante los carísimos seguros médicos estadounidenses y se tragan sus creencias a la vez que los antibióticos o la quimiterapia que les receta el sanitario de turno.
Porque aunque ellos en su infinita ignorancia ni siquiera lo piensen, están haciendo uso práctico de la Teoría de la Evolución puesto que las empresas farmacéuticas aplican los conocimientos de la biología evolutiva y la microbiología diseñando nuevos fármacos antibacterianos cuando los anteriores han perdido su eficacia en los patógenos evolucionados.
Por ello sería muy conveniente y a la vez
ejemplarizante que cuando dichos piadosos enfermos fueran a la consulta
sanitaria, los denostados profesionales por estos delirantes analfabetos les
informaran adecuadamente del significado de sus acciones tal y como se
teatraliza en el siguiente video, para que si de verdad creen en su dios
no le ofendan usando la medicina atea:



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