Una ex-miembro de la secta del Opus Dei acaba de publicar un revelador libro en el que describe sus experiencias durante la década en la que estuvo psicológicamente secuestrada por esos manipuladores con alzacuellos, delincuentes que en cualquier sociedad mínimamente avanzada deberían estar ilegalizados y sus dirigentes cumpliendo condena por todo tipo de abusos y torturas no solo psicológicas sino también físicas.
Porque convencer a menores de edad, manipulando sus miedos de que es necesario mantenerse "pura" clavándose cilicios en el cuerpo y mortificando su mente con el pecado, el infierno y demás torturas psicológicas debería ser un delito punible en cualquier lugar mínimamente civilizado.
Pero hete aquí el único y verdadero milagro de la religión: el convertir a sádicos manipuladores en los miembros más "respetables" de una sociedad que claramente está enferma.




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