Hace ya más de 1.800 años, cuando el cristianismo empezó a despuntar en el Imperio Romano el filósofo griego Celso dejó más que claro en su más que perseguida obra "Discurso verdadero contra los cristianos" por el poder de la iglesia la verdadera realidad del nazareno demente y sus descerebrados acólitos. ¡Que lo disfruten!:
"Comenzaste por fabricar una filiación fabulosa, pretendiendo que debías
tu nacimiento a una virgen. En realidad, eres originario de un lugarejo de
Judea, hijo de una pobre campesina que vivía de su trabajo. Esta, culpada de
adulterio con un soldado llamado Pantero, fue rechazada por su marido,
carpintero de profesión. Expulsada así y errando de acá para allá
ignominiosamente, ella dio a luz en secreto. Más tarde, impelida por la miseria a
emigrar, fuese a Egipto, allí alquilo sus brazos por un salario; mientras tanto
tu aprendiste algunos de esos poderes mágicos de los que se ufanan los egipcios;
volviste después a tu país, e, inflado por los efectos que sabias provocar, te
proclamaste dios.
Es verdad que, cuando tuvo lugar tu bautismo por Juan en el Jordán,
alegas que en ese momento preciso una sombra de pájaro descendió sobre ti desde
lo alto de los aires y que una voz celeste te saludo con el nombre de Hijo de
Dios. Mas ¿qué testimonio digno de crédito vio ese fantasma alado? ¿Quién oyó
esa voz celeste que te saludaba con el nombre de Hijo de Dios; quien, sino tu
solo y, si debemos creerte, uno de los que fueron castigados contigo?
Cuentas que algunos caldeos, no pudiendo contenerse ante el anuncio de
tu nacimiento, se pusieron en camino para venir a adorarte como Dios, cuando
aun estabas en la cuna; cuentas que dieron la noticia a Herodes el Tetrarca, y
que este, temiendo que tu usurpases el trono cuando fueses mayor, hizo
decapitar a todos los niños de la misma edad, para hacerte perecer
infaliblemente. Pero si Herodes hizo eso movido por el temor de que más tarde
ocupases su lugar, ¿por qué tu no remaste cuando llegaste a ser mayor? ¿Por qué
te vieron entonces, a ti, Hijo de Dios, vagabundo de infelicidad, doblegado por
el pavor, desamparado, recorriendo el país con tus diez o doce acólitos
reclutados entre la ralea del pueblo, entre publicanos y marineros sin heredad ni
hacienda, y ganando precariamente la subsistencia? ¿Por qué fue preciso que te
llevasen para Egipto? ¿Para salvarte del exterminio de la espada? Pero un Dios
no puede temer a la muerte. Un ángel vino a propósito desde el cielo para
ordenarte a ti y a tus padres la huida. El gran Dios que ya se había tomado la
molestia por ti de enviar dos ángeles ¿no podía entonces proteger a su propio
hijo en su propio país?
El cuerpo de un Dios no podría estar hecho como el tuyo; el cuerpo de
un Dios no sería formado y procreado como el tuyo lo fue; el cuerpo de un Dios
no se alimenta como te alimentaste; el cuerpo de un Dios no se sirve de una voz
como la tuya, ni de los medios de persuasión que tu empleaste. ¿Acaso tu
sangre, que corre por tus venas, se parece a la que corre por las venas de los
dioses? ¿Qué Dios, que Hijo de Dios, es aquel cuyo padre no puede salvarlo del más
infame suplicio y que no puede el salvarse a sí mismo?
Tu nacimiento, tus acciones, tu vida, no son las propias de un Dios,
sino las de un hombre odiado por los dioses y las de un miserable gueto."




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