A pesar de lo que afirmen ¡sin
prueba alguna! los pobres idiotizados de los creyentes los dioses fueron
inventados por un cerebro de primate que bajo las inexorables leyes de la
evolución tomó consciencia de su propia muerte y de que en el mundo había
muchos peligros que quizás eran causados por algo o alguien.
Y entonces esas dos presiones
evolutivas: la constatación de la propia muerte y la tendencia natural a buscar
patrones y “encontrar” soluciones hizo el resto, algo que desgraciadamente
llevamos decenas de miles de años arrastrando en el que seguramente es el mayor
complejo psicológico/psiquiátrico nunca jamás resuelto.



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