Y lo peor de todo no es que ellos mismos pongan en riesgo su propia vida ¡que les aproveche su infinita estupidez y malsano masoquismo! es que al desmantelar la sanidad pública ponen en riesgo la vida de sus familiares y amigos, por no decir la de todos aquellos que tenemos una mínima capacidad de raciocinio y que entendemos que los servicios públicos son los que mantienen al común de la ciudadanía lejos de la ruina económica como ocurre en los terriblemente neoliberales EEUU de Norteamérica y también de la muerte.



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