La estupidez de los católicos parece no tener límite alguno.
Si no atiendan a la última idea (más que peregrina) cristiana que nos llega de
Colombia.
Ante el aumento de la delincuencia en una ciudad colombiana
el gerifalte católico de turno se ha puesto su vestido de fantoche de carnaval
y tras recibir la siempre obligatoria visita de la paloma fornicadora ha
encontrado la solución a tanta violencia: ¡realizar un exorcismo!.
Y me dirán ustedes que para ese viaje no hacen falta
alforjas porque los católicos llevan siglos exorcizando a troche y moche. Y
total una vez más, pues no pasa nada. Pero lo realmente curioso y más que
estúpidamente llamativo es que este delirante obispo ha “pensado” (algo que no es más
que un eufemismo para alguien que sólo utiliza la cabeza para ponerse esos
ridículos gorritos que harían furor en la fiesta del orgullo gay) que ir
exorcizando a toda la ciudad, calle por calle iba a resultar más que tedioso.
Por ello en su infinita “sapiencia” ha echado mano de la tecnología y ha
propuesto que se reparta, vía aérea con un helicóptero, la más que necesaria
agua bendita para que Satán y sus secuaces abandonen la cristiana ciudad y
terminen así los maléficos desmanes.
Y como siempre que se le ocurre alguna estupidez al sotanado
de turno, la santa (y más que pobre) madre iglesia no iba a rascarse el
bolsillo y pagar de sus dineros el precio del alquiler del vehículo aéreo. Por ello la Fuerza Aérea de Colombia ha
recogido rápidamente el guante y va poner a disposición del más que alucinado
obispo uno de sus helicópteros de transporte para que el alto dignatario
vaticano (o en su defecto alguno de sus miles de sotanados a los que dirige por
esos más que tortuosos caminos de la locura psiquiátrica) vaya repartiendo la
milagrosa y más que necesaria agua bendita, que a buen seguro hará las delicias
de la población al observar como íncubos, súcubos y demonios de todo tipo y
pelaje abandonan la ciudad al ver llover ese poderoso remedia anti-infernal.
Podría bendecir la lluvia un día de tormenta, pero los paraguas no necesitan exorcismo.
ResponderEliminarEn fin, algo bueno saldrá: quedará totalmente probada la ineficacia tanto del cura como del exorcismo.
Muy buen blog, no me lo pierdo nunca. Los felicito
ResponderEliminarSi no fuera un blog serio pensaría que es una broma!;pero bien, peores estupideces Dice la Biblia...
ResponderEliminarAlucina, vecino!!!! No había leído eso ni de la Edad Media. ¡Cómo se ve que ha avanzado la iglesia! Antes bendecian a mano, ahora en helicóptero, mañana seguro que sacan una app por la que cómodamente comprarás una bendición o una dispensa....
ResponderEliminarLa santa madre iglesia nunca deja de sorprender.
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