Uno de los mayores engaños y de las
más terribles estafas es cuando se "enseña" a un niño que rezar tiene alguna
validez. Pero a veces, cuando un niño está educado en el
racionalismo es capaz de mostrar en todo su patético esplendor la imbecilidad de todos esos simples de mente, esos estúpidos analfabetos sumisos y humillados iletrados que cumplen
a rajatabla con el dicho de que
"No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta."
Así una madre relata esta
divertida, pero también muy profunda anécdota sobre ateísmo y racionalismo, que
muestra descarnadamente la profunda imbecilidad tras la que se esconden los
creyentes:
"Mi gata necesitaba antibióticos y nos dijeron que también podría necesitar cirugía. Mis hijos estaban llorando y la veterinaria les dijo que si rezaban muy intensamente todo iría bien. Mi hijo de 5 años la miró y dijo: ‘Nosotros no rezamos. Sólo tienes que hacer tu trabajo’. Nunca me he reído tanto en mi vida."
Es
una pena que, en este mundo lleno de cámaras y móviles con grabación no se
haya inmortalizado este instructivo suceso y la previsible cara de la estúpida veterinaria
que, lejos de realizar con profesionalidad su trabajo, se escondía patética y
cobardemente tras las siempre tan a mano excusas religiosas.
En resumen, ¡ojalá hubiera más padres
racionalistas en el mundo que supieran educar de verdad, sin engaños ni
mentiras a unos niños cada vez más necesitados de honradez intelectual! porque
quizás uno de los derechos más inalienables de la infancia consiste en recibir una
educación veraz y fidedigna, lo más alejada posible de esas terrible supersticiones que tanto
daño han hecho a la humanidad a lo largo de su ya dilatado devenir.




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