Porque todo ese absurdo “dogma” de trozos de barro y sus costillas engañados por serpientes parlantes, plagas bíblicas, zarzas ardientes que esculpen tablas de la ley en mármol, aguas que se separan para dejar pasar a futuros criminales de guerra circuncidados, palomas violadoras de mozalbetes judías, nazarenos dementes que despeñan gorrinos endemoniados y sacan de sus tumbas a cuerpos putrefactos mientras caminan sobre las aguas sin tabla de surf y demás absurdeces solo aptas para deficientes mentales profundos solo pueden ser consideradas como lo que son: un contagioso y más que peligroso virus mental que carcome el cerebro y convierte a su portador en un zombi descerebrado necesitado de la más profesional atención psiquiátrica.
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