Para cualquier persona con un mínimo raciocinio es evidente que la Biblia es un conjunto inconexo de sueños, delirios y alucinaciones de unos pobres iletrados de la Edad del Bronce, libro que sin embargo inexplicablemente se ha convertido en la guía moral para cientos de millones de descerebrados miembros de esta nuestra siempre tan particular especie.
Y lo más increíble del caso es que este libro está lleno de verdaderas barbaridades éticas y morales, tantas que harían sonrojar de vergüenza a los piadosos creyentes si tuvieran la suficiente decencia intelectual de entenderla si la leyeran racionalmente y no únicamente la repitieran como loros.
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