Adoctrinar a los niños en el cristianismo, el islam, el
budismo o en cualquier otra fanática superstición que les “enseña” que el dios
elefante o el dios cocodrilo creó el mundo, que las mujeres son seres
inferiores, que los homosexuales deben ser condenado al fuego eterno cuando no
ser lapidados en esta vida y el resto de dementes, antidemocráticos y hasta
punibles dogmas es simplemente abuso infantil. Y llegará un momento que las
sociedades civilizadas del futuro persigan judicialmente esta coerción mental (y
muchas veces también física) de la infancia.
Si ya has tratado en tu blog el tema de cualquiera de los artículos que lees aquí, te animo a dejar en la sección de comentarios un enlace o URL que nos lleve hacia él, siempre y cuando no sea para hacer proselitismo de la superstición en cualquiera de sus variantes. Todos ganamos con el intercambio fomentando la discusión racional.
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.
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