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1 de junio de 2011

La desfachatez de la Liga para la libertad de vacunación

Acabo de descubrir con asombro y estupor que en España existe una Liga para la libertad de vacunación inscrita en el registro de asociaciones. Dicha asociación está formada según su propia web por 30 médicos, una comadrona, un biólogo, un psicólogo y como no podían faltar dos naturópatas. Como puede observarse un número insignificante de profesionales sanitarios de los millares que existen en España. ¿Y que dice dicha organización? Pues según su propio manifiesto y cito textualmente:


“Que la humanidad ha estado y estará siempre conviviendo con microorganismos.”

Sí, han leído correctamente. Que como los microorganismos siempre han estado ahí “conviviendo” con nosotros pues pobrecillos a ver si los vamos a tener que exterminar. ¿Conviviendo, cómo que conviviendo? Los microorganismos a los que nos estamos refiriendo son patógenos que nos han infectado, nos han hecho enfermar y nos han matado a millones. No es una mariposa, ni tampoco una pequeña hormiga. No es la levadura de la cerveza, del pan o del vino que nos ayudan a fabricar exquisitos manjares.  No señor, es por ejemplo el virus de la viruela, el mayor asesino de la historia con cientos de millones de muertes a sus espaldas. Tan letal era que en algunas culturas antiguas estaba prohibido dar nombre a los niños hasta que contraían la enfermedad y sobrevivían a ella. Es el mismo virus que en una fecha tan próxima a la actualidad como el año 1967 se produjeron 15 millones de infectados con 2 millones de fallecimientos. Estamos hablando también del simple virus del sarampión que según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud en el año 2000, es decir ayer mismo, fue el responsable de casi 800.000 muertes. Es también el virus del SIDA que como ha llegado hace poco, “únicamente” ha matado a 25 millones de personas en el mundo. Esos son algunos de los microorganismos que quieren convivir con nosotros. ¡Abrámosles nuestros corazones y que entren a vivir en nuestros cuerpos!
Continúo con el manifiesto:


“Su estado de salud (imagino que se refieren al de una persona) dependerá de la capacidad que tenga de mejorar las condiciones de vida (personales, sociales, medioambientales) para así mantener a punto su sistema inmunológico.”

Claro que sí, si vivimos en buenas condiciones de vida e higiene se dificulta el contagio o la transmisión de virus y bacterias pero eso no los elimina ni los hace menos peligrosos o mortales. Nuestro sistema inmunológico nos defiende de muchos patógenos, pero no es una defensa absoluta puesto que multitud de ellos han evolucionado para sortear esas defensas y proliferar. Sólo hay que ver las recientes noticias de una variedad de la bacteria E. coli que ha infectado pepinos españoles o vaya usted a saber qué para hacer enfermar a cientos de alemanes produciendo la muerte de algunos de ellos. Imagino que los infectados o los muertos como buenos europeos estarían limpios y aseados  pero aún así mira la que se ha montado.
El siguiente argumento del manifiesto es mucho más interesante:

“Téngase en cuenta, que los virus y los microorganismos "agredidos" serán cada vez más resistentes a los fármacos, mutarán y crearán nuevas enfermedades para las cuales habrá que buscar nuevas vacunas, en una carrera sin fin.” 

Acabáramos, como los patógenos son "agredidos" (que pena que los ataquemos, si es que los humanos no tenemos compasión alguna), estas infelices criaturas de dios mutan, evolucionan y se hacen resistentes a nuestros fármacos por lo que claro, para que vamos a perder el tiempo buscando nuevos tratamientos, antibióticos o vacunas. Si es que es una tontería. Sólo informar a estos doctos personajes que la viruela fue erradicada de la faz de la tierra por haberse realizada una campaña mundial de vacunación. Todos aquellos que tenemos una cierta edad disponemos de la pequeña cicatriz en el brazo o en la nalga que conmemora dicho histórico logro. Y que además ha permitido que una vez eliminado totalmente el virus, dicho tratamiento haya dejado de ser necesario, como lo demuestra el hecho de que ahora ya no se vacuna a ningún joven o niño del mundo y la terrible enfermedad no ha reaparecido.
Siguiendo este argumento falaz, para qué dar antibióticos a los enfermos si las bacterias se hacen resistentes. Dejemos por tanto de administrarlos a nuestros enfermos y esperemos que hayan tenido una dieta sana y equilibrada, unas buenas condiciones higiénicas, etc para que su sistema inmune los defienda. Vamos que somos imbéciles, la seguridad social gastándose un pastón en tonterías como antibióticos, vacunas y otras menudencias.
Y acaban esta parte del manifiesto con un rotundo:

“La vacuna no es la solución a los problemas sanitarios de la humanidad.”

Vale, vale, casi me habéis convencido. Decidme por favor que tengo que usar en lugar de esas odiosas y absurdas vacunas.
Pues esto es lo que piden a la administración pública un poco más abajo en su web:


“Que la oferta médica pública, como ya sucede en otros países europeos, incluya diferentes opciones para el cuidado de la salud: naturismo, homeopatía, etc..,”

¿Han oído ya el redoble del tambor? Tachán. Pues ya está. Que se incluyan diferentes opciones. ¿Cuáles? Pues cuales van a ser alma de cántaro, aquellas que han demostrado su efectividad y su validez contra hongos, bacterias, virus y otros peligrosos patógenos. Vamos naturismo, homeopatía, etc. Imagino que con el etc se referirán a la magnetoterapia, las flores de Reiki y otros potentes tratamientos alternativos que han salvado a millones de enfermos. ¿Ah, que ninguna de estas medicinas alternativas ha curado la varicela, el sarampión o la viruela o ya puestos ninguna enfermedad que no sea imaginaria? No importa, como son “naturales” seguro que algo hacen.
Y ya para finalizar le piden a los responsables sanitarios que:

“sean respetadas las opciones médicas de los pacientes, incluyendo las vacunaciones.”

Vamos que un inmigrante africano con creencias tribales pueda solicitar cita con el brujo de la seguridad social. O que a cualquier español le atienda un curandero si así lo solicita. Yo por ejemplo que ahora tengo un dolor de espalda estoy pensándome muy seriamente la posibilidad de que se deba al mal de ojo que algún envidioso del trabajo me haya echado, por lo que pediré un especialista en nigromancia en mi próxima visita al consultorio médico. Faltaría más.
Y ya para terminar si tenéis tiempo y estómago visualizad el apartado de preguntas en donde espero que las mismas no sean reales, porque a supuestos padres de niños y bebes se les recomiendas vacunas homeopáticas para asegurar la salud de sus vástagos. ¿Pero no habíamos quedado que la vacunación “agredía” a los microorganismos obligándoles a mutar y que era mejor dejarlos en paz? No entiendo nada.
En resumen unos supuestos médicos en activo montan una organización legal para sembrar dudas y atacar uno de los grandes logros de medicina moderna que ha salvado cientos de millones de vidas. Pero nada, respetemos todas las opciones médicas. Y por supuesto que la administración pública o el colegio de médicos les apoye y haga caso a sus interesantes recomendaciones y exigencias.



2 comentarios:

  1. Todos tenemos cicatrices por vacunas...los que tienen cierta edad y los que tenemos los treinta también.En el brazo y en el culo y bien visibles.

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  2. Sobretodo los de más edad. Pero suerte de ellas, porque si no los nacidos, como yo, durante la postguerra las habríamos pasado muy fastidiadas. De hecho, mis padres tuvieron que pagar de su bolsillo la vacuna contra la poliomenitis (en 1958 no entraba en el seguro) y fue un acierto; algunos de los no vacunados contrajeron la enfermedad y no les hubiera servido de nada viajes a Lourdes, cartas del tarot ni invocaciones a santurrones.

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