Si ya has tratado en tu blog el tema de cualquiera de los artículos que lees aquí, te animo a dejar en la sección de comentarios un enlace o URL que nos lleve hacia él, siempre y cuando no sea para hacer proselitismo de la superstición en cualquiera de sus variantes. Todos ganamos con el intercambio fomentando la discusión racional.

No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.


PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.

Red Atea

Red de blogs AteosMagufos, Blogs de escepticismo y ciencia

Buscar este blog

30 de enero de 2026

La mente es tan solo un montón de neuronas en ebullición

Filósofos y teólogos llevan milenios embarrados en la búsqueda de algo que, como la neurociencia está demostrando, no es ni más ni menos que el resultado (todo lo complejo que se quiera) de la interacción de miles de millones de neuronas entre sí y con nuestro entorno.

Porque como muy bien sentenció hace tiempo el famoso Premio Nobel Francis Crick:

 

Y todo ese ya demasiado viejo asunto sobre mente y alma no es más que un lejano (pero más que peligroso) error provocado por la defectuosa forma de pensar de esos primates bípedos que con mucha ignorancia y más prepotencia tienden siempre a "pensar" que son algo excepcional dentro de una Naturaleza que ha demostrado sobradamente que tan solo somos una especie más, ni mejor, ni peor que el resto de las decenas de millones que conforman el maravilloso árbol de la vida. 

4 comentarios:

  1. Pero también en el campo
    científico (los neurofisiólogos Ch. She- rrington, W Penfield, John C. Eccles, R. W Sperry, etc.) se ha operado la más enérgica
    reacción afirmando la no equivalencia entre la mente y el cerebro. Aparte de la es-
    tructura cerebral y sólo en parte dependiente de la misma, hay en el hombre una
    realidad de naturaleza diferente, no orgánica ni material ni simplemente bioquímica, expresamente llamada «espiritual» por algunos, que es lo específicamente humano y
    lo definitorio del hombre en contraste con los restantes seres dotados de cuerpo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ese ya viejo "argumento" que comentas no tiene ninguna prueba que lo sustente, a pesar de que todos esos sesudos expertos (y otros más) llevan décadas defendiéndolo pero como siempre de manera teórica, sin aportar ningún dato o experimento.

      Bien analizado es una variante más del ya obsoleto "dios de los huecos": lo que por ahora no tiene explicación científica será obra del más allá, llámese como lo quieran llamar los creyentes.

      Pero en el fondo es pura y simplemente una rémora asociada al pensamiento primate de nuestra especie, que por supuesto estos científicos son incapaces de abandonar.

      Eliminar
    2. Por cierto Alfonso deberías actualizar sus referencias porque te informo que los 4 “magníficos” que comentas nacieron entre 1857 y 1913 y murieron ya ancianos entre 1952 y 1994.

      Y te informo que la neurociencia ha avanzado casi exponencialmente en el último medio siglo y todos los datos que actualmente tenemos sobre el tema son incompatibles con la hipótesis “espiritual”.

      Eliminar
    3. "...afirmando la no equivalencia entre la mente y el cerebro."

      Y esto es completamente cierto: la mente no es el cerebro, es la actividad del cerebro. Siguiendo una analogía, el cerebro sería como el hardware de un ordenador y la mente sería como el software que corre en ese hardware, con un sistema operativo que viene de serie y programas instalados posteriormente, que serían los conocimientos y experiencias que acumula el cerebro a lo largo de su existencia... más muchos virus para hackearlo (que el cerebro también sufre de virus hackeadores, y con muchísima frecuencia). Aunque esta analogía no es perfecta, porque la mente no se puede separar del cerebro como un software de un ordenador; si el cerebro deja de funcionar, la mente también desaparece.

      Eliminar