Miles de millones de personas creen que la deidad a la que adoran se preocupan tanto por sus miserables vidas que está pendiente de sus oraciones. Y en un mundo lleno de humanos ignorantes, egoístas y malvados eso es un gran problema.
Porque, tal y como muy acertadamente indica el físico
Robert Lee Park, que fuera profesor emérito de Física en la Universidad de Maryland
y ex director de información pública de la Sociedad Estadounidense de Física y
reconocido racionalista quizás fuera mejor que esas divinidades (en el caso de
existir) no atendieran a los siempre miserables ruegos de sus acólitos.
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