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11 de junio de 2026

¿De verdad que alguien puede querer racionalmente no pagar impuestos?

Uno de los grandes mantras del neoliberalismo y que siguen al pie de la letra todos aquellos fachapobres que han sido manipulados por los medios de (des)información para tragarse su propaganda es que el estado es la raíz de todos los males y que por tanto la única solución es su desaparición y sustitución por esa entelequia (tan real como cualquier mito religioso) llamada “libre mercado” y “competencia”.

El pensamiento único neoliberal ha convencido a la sociedad de que el estado es el problema y la "libertad" total la solución. Y por ello los impuestos deberían ser abolidos y que toda la sociedad se debería regir por la ley de la oferta y la demanda.

Pero lo que no pueden entender todos esos muertos de hambre, que sin casi poder llegar a fin de mes por su magras nóminas o pensiones, es que es el estado el que nos mantiene a la inmensísima mayoría de los ciudadanos alejados de las penurias y por supuesto de la anarquía.

Porque sin impuestos y dejando campar al “libre mercado” nadie, salvo unos pocos millonarios, podría tener los servicios públicos: infraestructuras, educación, sanidad, servicios sociales, ni tan siquiera policía y justicia.

Porque los fachapobres creen que las carreteras aparecen de la nada, los hospitales y colegios se financian por donaciones divinas o que la policía y los jueces trabajan por simple amor a la ley.

Es más, en una sociedad totalmente “libertaria” en donde todo está sujeto al libre mercado, solo se conseguiría lo que uno pudiera pagar y así si los vecinos de un pueblo no pueden pagar el arreglo del puente que les comunica con el resto del mundo pues que se fastidien y ahorren hasta tener el dinero suficiente.

O peor todavía, como bien ha dictado uno de los actuales líderes de esa Arcadia “feliz”, el miserable de Milei los trasplantes de órganos deberían ser “un mercado más". Así, este criminal argumenta que el Estado no tiene por qué interferir en las decisiones individuales sobre el propio cuerpo. Si alguien necesita dinero y tiene un riñón de sobra y otro tiene dinero y le falta un riñón pues asunto arreglado con una transacción económica que además aumenta el PIB. Es más, según este lumbreras en este sistema sanitario neoliberal, la compraventa de órganos haría aumentar la oferta “de forma natural”, reduciendo la escasez y los problemas burocráticos asociados a los sistemas de salud.

Pero es más, es que ni siquiera los millonarios podrían vivir seguros y tranquilos en un mundo sin impuestos (y por tanto sin estado ni leyes) porque por muchos guardaespaldas que tuvieran no podrían salir de sus mansiones fortificadas o sus islas privadas puesto que no habría carreteras por las que circular (salvo montados en vehículos acorazados), ni aeropuertos seguros, ni el resto de las cosas y servicios que todos damos por hechos y que se consideran normales en cualquier país civilizado.

Y la prueba de todo esto es que curiosamente ¡o no! son los países en donde los impuestos son más altos y tienen un estado más fuerte, los que son más seguros, tranquilos, felices y desarrollados. Mientras que las naciones sin o con muy pocos impuestos son básicamente estados fallidos en donde la vida de nadie vale más que la bala que es capaz de matarte. Salvo por supuesto los paraísos fiscales, que sobreviven parasitando al resto de las naciones pero que por supuesto si todos los países hicieran lo mismo al final se les acababa el chollo.

Es por ello que yo enviaría a todos esos imbéciles fachapobres de “vacaciones” un par de semanas a los países en donde no se pagan impuestos y el estado está ausente a ver si eran capaces de sobrevivir más de unos pocos días. Ahí se darían cuenta de que cuando no se pagan impuestos, todo vale ni más ni menos que el precio que el que te apunta con el cañón de su fusil automático quiera calcular, ya que es un “libre mercado” sin cortapisa alguna y en todo su esplendor.

 

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