Porque si un comandante en jefe, supuestamente encargado de velar por la seguridad de la patria, muestra tal nivel de idiocia supersticiosa debería ser cesado de manera inmediata de sus relevantes funciones y ser enviado a la consulta de un psiquiatra en compañía del sotanado que lleva años “persiguiendo” demonios, tal y como lo atestigua su incalificable libro titulado “Las seis puertas del enemigo: experiencias de un exorcista”, un infumable panfleto medieval que solo ha servido para destruir absurdamente los árboles que se han necesitado para su deleznable impresión.
Pero en esta España que nunca se quita el yugo de la demente estulticia católica, aquí paz y después gloria.



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