Y lo peor de todo es que el culpable de ese delito no tiene que ser un genocida, ni siquiera un asesino en serie, un ser humano puede ser castigado infinitamente simplemente por no haberse humillado lo suficiente ante el dios judeocristiano o el musulmán.
O peor aún, por no haberse enterado de que ese dios de pastores de cabras circuncidados o barbudos, según sea e único verdadero existe.
En resumen, todo un despropósito moral y algo que violenta totalmente cualquier sentido de la justicia y que solo tiene cabida en la pervertida e iletrada (de)mente del rebaño religioso.



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