Hay una pregunta que tarde o temprano siempre sale en cualquier tipo de diálogo o debate con los creyentes, porque ellos en su infinita ignorancia de los procesos mentales y de los aplastantes descubrimientos en antropología, psicología y neurociencia no son capaces de aceptar la realidad: que los dioses en general y la religión en particular son simplemente estructuras mentales derivadas de fallos en los procesos lógicos de nuestro cerebro.
Y por tanto, siempre preguntan ¡sorprendidos! a los ateos que porqué no creemos en (su) dios (particular), cuando la respuesta es evidente: porque es una clara invención por parte de profetas en incuestionable estado de desequilibrio mental.



No hay comentarios:
Publicar un comentario