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21 de diciembre de 2017

El más que superdotado (sexualmente) Jesucristo cristiano



Dentro del siempre más que disparatado mundo de la religión, los católicos pueden optar de la manera más orgullosamente estúpida al título de sumun de la irracionalidad.

Porque, sin necesidad de ser un premio Nobel, esa obsesiva predisposición católica a multiplicar la reliquias hasta extremos disparatados, no puede dejar a nadie impávido en su racional juicio. 

Y si no tomemos como ejemplo esa más que insistente tendencia, rayana con la psicopatología, a atesorar (cual síndrome de Diógenes) reliquias que tienen los católicos.

Y quizás el ejemplo más paradigmático de esa enfermiza debilidad mental cristiana sean los supuestos restos humanos de la más que abyecta y cavernícola tradición de seccionar parte del aparato genital masculino para "complacer" a una inexistente (y más que patética, en el caso de existir) deidad de pastores de cabras de la Edad del Bronce.



Porque resulta que, agárrense racionalistas varios y seguidores de otras absurdas deidades, que parece ser que según la "tradición" católica el famoso niño dios, además de poseer naturaleza divina (mitad humana, mitad ave celestial) era ya un superdotado sexual precoz.

Porque solo así se podría entender que existieran "evidencia" cristiana de que ese pequeño colgajo de piel divina estuviera venerado a la vez en innumerables santos lugares de la Cristiandad. A saber, primero en la abadía de Charroux en Francia que guardaba la reliquia donada directamente por ¡ahí nada! el mismísimo Carlomagno que aseguró haberla recibido de un ¡ángel celestial¡, como se nota que hay quien tiene línea directa con el altísimo.

También la abadía de Coulombs, asimismo en Francia (inciso ¡qué fijación parecen tener los católicos francos por los prepucios divinos) reivindicó en la Edad Media estar en poder del Santo Colgajo. 

Y por supuesto otros grandes lugares de la Cristiandad como Amberes, la Basílica de San Juan de Letrán de Roma, la catedral de Santiago de Compostela y la de Le Puy-en-Velay y las iglesias de Besançon y Metz en Francia (quizás los franceses deberían hacérselo mirar, porque esa fijación por el pene de un infante no puede ser nada sano) y la alemana Hildesheim y la italiana Calcata han luchado durante siglos por el "honor" de ser receptoras de los restos priápicos del famoso niño dios. Es más, tras las Cruzadas parece ser que circulaban por Europa hasta 14 reliquias distintas identificadas como restos de pene del pequeño bastardo judío.

¡No me digan que no es para reírse a mandíbula batiente por esos pobres descerebrados meapilas, que peregrinaban leguas y leguas, por peligrosos y sucios caminos hasta arrodillarse cuales deficientes mentales ante un minúsculo colgajillo de carne putrefacta, para rendir demente pleitesíay así conseguir que se obrase el milagro de sanarles las heridas, abscesos, pústulas y demás pestilencias que ahora sabemos que no son resultado de la ira divina, sino del más que prosaico devenir evolutivo en un mundo lleno de suciedad cristiana, porque asearse en esas cristianas tierras era sospechoso de blasfemia musulmana y de obtener un billete solo de ida al más que terrorífico Averno Cristiano. ¡Donde ha ido el mundo y lo que hay que ver!


3 comentarios:

  1. Creo que ya Juan de Valdés en el Renacimiento hacía un recuento de las relíquias censadas en esa época y no le salían las cuentas, por ejemplo de astillas de la cruz decía que podían hacerse más de 10 cruces.

    Con respecto a la viñeta tengo que replicar algo. No es cierto que el prepucio no tenga ninguna utilidad, la tiene y mucha. Un amigo circuncidado me dijo que al tenerla sin funda, de tanto roce en la vida diaria se le ha ido insensibilizando y que le cuesta llegar al orgasmo.

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  2. pepito

    Tienes razón, en biología hay pocas cosas que no tengan una función.

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  3. Pues eso. ¿Para qué quiere un religioso un orgasmo?¿Para distraerse de la oración...?

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