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21 de noviembre de 2012

El oxímoron de la igualdad entre sexos dentro de la religión



La Iglesia anglicana de Inglaterra está en la actualidad debatiendo el acceso de las mujeres al obispado en un claro enfrentamiento entre los tradicionalistas y los que hablan de simple respeto a la igualdad hombre-mujer. La verdad es que nunca he entendido como alguien quiere pertenecer a una organización que se creó para y que lleva miles de años maltratando y humillando a tus iguales. Porque una de las verdades inmutables del cristianismo y en las que sus miles de variantes han coincidido a lo largo del espacio y del tiempo ha sido la enfermiza obsesión por minusvalorar, denigrar y oprimir a las mujeres de todas las formas y variantes posibles. 

Estas personas alienadas, defensoras del obispado femenino, no entienden que la democracia y la igualdad no se construyen permitiendo el acceso de las minorías a entidades antidemocráticas y represoras. Así, no es igualitario luchar porque las mujeres puedan acceder a los títulos nobiliarios. Tampoco es democrático esforzarse por conseguir que los negros ingresen en el KKK o los judíos en el partido nacionalsocialista alemán. Nunca será integrador que la iglesia católica nombre a una mujer papisa o ya puestos que haya un papa homosexual declarado. Porque todo ello no cambia para nada la estructura real e ideológica de éstas organizaciones represoras nacidas de la superstición y del odio al diferente. Lo que en realidad hay que hacer por el contrario, es luchar por la desaparición de todas estas organizaciones símbolos evidentes de la discriminación, la intolerancia y el fanatismo sectario. 

Así el comentario de la reverenda anglicana Rachel Weir, firme partidaria del obispado femenino, ante este debate falazmente pseudoigualitario de que

“Ha llegado la hora de tomar una decisión porque de lo contrario seguiremos desperdiciando talento y desperdiciando también tiempo y dinero”

es terriblemente descorazonador porque demuestra una patética cortedad de miras y una cerrazón tan supersticiosa que dan ganas de llorar. Estimada Sra Weir lo que de verdad es un terrible desperdicio de tiempo y dinero es construir obsesivamente altares para adorar a un patético, vengativo, celoso y ególatra diosecillo inventado por unos pastores prehistóricos de la edad del bronce. Y sobre todo, el peor derroche de talento es desperdiciar toda una vida intentando vivir acorde a los mitos inventados por esos mismos pobres e ignorantes beduinos en sus largas, solitarias y frías noches del desierto palestino. Hay cientos de ocupaciones mucho más dignas y productivas que la de destruir las mentes de adultos y niños inoculandoles el miedo, la humillación, el servilismo y la idea del pecado asociados al credo cristiano.  

Si el máximo exponente de la liberación femenina consiste al final, en integrarse en las jerarquías religiosas para perpetuar los trágicos errores, las disparatadas supersticiones, el oscurantismo antidemocrático y el parasitismo social de cualquiera de las tenebrosas religiones inventadas por timadores y alucinados, para único sosiego y deleite de las mentes más simples de nuestra especie, y que llevamos sufriendo milenios, pues vaya chasco. 




2 comentarios:

  1. Cualquiera que esté harto de los clérigos y sus historias elevadas a la única verdad revelada -cantidad de estupideces- se lee con gusto y regocijo las entradas de este blog, que de forma tan elemental pone en evidencia la gran tomadura de pelo de las religiones y en especial de la que sufrimos mas de cerca.
    Es cierto que hay personas que viven en el temor a la muerte y necesitan creer en otra vida y sobre todo si eres rico, comprar un lugar en el cielo. Para los pobres hay tambien la promesa de una vida mejor ¡Menudo chollo! Las mujeres desgraciadamente somos las mayores clientes de la "Puta de Babilonia".

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  2. Yo no perdería el tiempo cavilando por la igualdad de sexos en las religiones, es mas, no perdería el tiempo en pensar en las religiones si no fuera por que en el contexto en que vivo, se inmiscuyen en demasiadas ocasiones en temas que me atañen personalmente y como sociedad.Dicho esto, como lo que me ha introducido aquí ha sido el artículo de Nazarin sobre la igualdad de derechos entrambos sexos, se me ocurre que esto se va a conseguir con educación y respeto.

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