También hay una certeza absoluta que no solo no conocieron al judío demente, sino que sus "fuentes" muy probablemente son tan solo mitos de cuarta mano que fueron reinventados una y mil veces por los acólitos de la nueva secta.
Y así no es para nada sorprendente que mientras un evangelista afirma una cosa, otro cuenta un relato diferente o simplemente contradice o incluso se olvida de lo que escribió el primero sobre momentos clave de la supuesta vida de Jesús.
Por ejemplo, el famoso Sermón de la Montaña parece ser una invención de supuesto Mateo y algo de Lucas, pero ¡no existe para los otros dos: Marcos y Juan!.
Sobre otro punto central del cristianismo: la crucifixión pasa algo parecido. Mientras que Mateo cuenta el impactante evento de que al morir Jesús, hubo un terremoto, las tumbas se abrieron y
"muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos"
los otros tres no parecen recordar nada de este hecho, que de haberse producido hubiera alterado la paz no solo en Judea, sino en todo el Imperio Romano.
Pero he aquí, que en pleno siglo XXI los cristianos siguen afirmando que esa mezcolanza de invenciones fue directamente inspirada por una entidad omnisciente y perfecta, cuando cualquiera dotado de una mínima capacidad de raciocinio debe concluir que todo es pura invención de fanáticos religiosos con poca o nula conexión con la realidad.



"Por ejemplo, el famoso Sermón de la Montaña parece ser una invención de supuesto Mateo y algo de Lucas, pero ¡no existe para los otros dos: Marcos y Juan!."
ResponderEliminarEn realidad ni uno ni otro. El material del Sermón de la Montaña forma parte de la Fuente Q, una recopilación de dichos y discursos de Jesús, compuesta a partir del año 40 con muchos añadidos y reediciones posteriores, y que utilizaron los supuestos Mateo y Lucas para sus respectivos evangelios (siendo Lucas el que mejor lo copió/plagió). No se conserva ninguna copia de Q, por lo que tuvo que ser reconstruido a partir de Mateo y Lucas, resultando un libro muy similar al evangelio apócrifo de Tomás.
William A. Jurgens, en su libro en tres volúmenes The Faith of the Early Fathers, incluye 30 referencias a esta cuestión, divididas, en el índice, casi a partes iguales entre las afirmaciones de que «Pedro vino a Roma y murió allí » y de que “Pedro estableció su Sede en Roma.
ResponderEliminarWilliam A. Jurgens, un sacerdote católico por lo que es evidente su imparcialidad y rigor científico.
Eliminar¡Es ironía! porque alguien que acepta que una paloma extraterrestre bajo del cielo para violar a una mozalbete y así poder engendrarse a sí miso para aplacar la cólera de también sí mismo (zarza ardiente) ¿qué credibilidad intelectual tiene?