Aunque el siempre ignorante rebaño cristiano afirme (sin prueba
alguna por cierto) que una entidad omnisciente eligió a los humanos convertirnos
en la cúspide de la creación, parece ser que el método que eligió para
transmitir sus filias y sus fobias a los primates bípedos fue el peor posible de todos a la vista de los
resultados, tal y como muy racionalmente explica en el siguiente video el
siempre combativo Matt
Dillahunty, capaz de destruir siglos de absurda y delirante teología en un par de minutos.



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