Es totalmente risible (aunque irónicamente perverso) que un supuesto dios todopoderoso, capaz de
crear el Cosmos en una semana laboral casi sin despeinarse, sin
embargo después resulta que necesita
desesperadamente del dinero de su ignorantemente aborregado rebaño. ¡Los misterios del
Señor son insondables! aunque solo para la limitada comprensión de esos
semideficientes mentales que le siguen y que visto lo visto deberían tener prohibido el derecho al voto y estar tutelados por los servicios sociales para su propio bien y la tranquilidad de los racionalistas.



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