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PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.

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12 de febrero de 2026

El creador del Universo es un voyeur que dedica su tiempo a controlar nuestros más oscuros secretos de alcoba

El problema con los religiosos es que en su infantilizada y retorcida forma de “pensar” son capaces de las mayores barbaridades intelectuales.

Así, todo el idiotizado rebaño de creyentes afirma (sin prueba alguna ¡que pereza!) que todo el vasto Cosmos que nos rodea fue creado por un ser atemporal, omnisciente y todopoderoso que luego al final necesita como un niño de 5 años nuestra atención constante en forma de rezos, alabanzas, construcción de templos varios y manutención de sus más serviles lacayos con alzacuellos o similar.

Además dedica todo su tiempo a escrutar (como un miserable mirón) lo que comemos, como vestimos y sobre todo con quién y cómo fornicamos y cuando los humanos no cumplimos sus esperanzas y deseos más absurdos, pues como cualquier psicópata homicida nos envía en vida plagas y enfermedades varias a cual más siniestramente diseñadas y luego, tras nuestra muerte nos manda a un infinito tormento de dolor, sufrimiento y horror en las Calderas de Pero Botero. Pero eso sí, que quede meridianamente claro que ese psicopático ególatra celestial es todo amor hacia su criatura más querida: los monos bípedos y cabezones.

Y lo peor de todo es que debemos escuchar con la máxima humildad y rendir arrobada pleitesía a todos aquellos mediadores de lo divino que difunden este tipo de enfermizas sandeces, en lugar de enviarles rápida y directamente al frenopático más cercano, primero por su propia salud mental y luego por la tranquilidad de todos aquellos que tenemos la cabeza para algo más que llevar estúpidos gorritos de carnaval. 

 

 

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