Para cualquier persona que haya leído un poco de historia está meridianamente claro que, desde siempre, el poder ha intentado convencer
a la ciudadanía que alterar el status quo de la opresión y la explotación era
algo imposible.
Hace un par de siglos se afirmó tajantemente que la abolición de la esclavitud
significaría el fin de la economía, puesto que los esclavos no podrían nunca ser
sustituidos de manera competitiva por trabajadores con sueldos. También se justificó una y otra vez que las demandas de los obreros al pedir una jornada de
trabajo de 8 horas, descansar los fines de semana y tener vacaciones pagadas
¡Dios mío, qué horror! llevarían inexorablemente a la ruina de la economía y a la
disolución de la propia sociedad en un irremediable caos anarquista.
Desde prácticamente todos los medios de (des)información "serios", es decir aquellos al servicio del gran capital, se nos
repite constante e incansablemente que obligar a los ricos y multinacionales a pagar impuestos es
económicamente contraproducente porque entonces dejarán de generar empleo y
riqueza, pero sin embargo los hechos son tozudos y resulta que los países escandinavos, los
de mayor imposición fiscal, son curiosamente los que poseen las economías más
estables y desarrolladas.
Sesudos economistas (doctorados por las mejores universidades) sentencian infatigablemente con que los trabajadores deben trabajar más y más y reducir sus sueldos para poder equilibrar los excesos de banqueros avaros y especuladores amorales
y así poder salir de las recurrentes crisis asociadas al capitalismo salvaje, pero sin embargo son los países que siguen
estos fanáticos dogmas neoliberales los que presentan siempre recesiones económicas más
acusadas y duraderas, mientras que las naciones que suavizan o que directamente
olvidan los "incuestionables" mandamientos neoliberales emanados de
los gurús del BCE o del FMI, son los que recuperan más rápidamente la senda del
crecimiento, del empleo y del bienestar.
En resumen, hoy como siempre otro mundo, diferente al que
nos quieren encadenar los mismos poderes que llevan siglos esquilmando
el planeta en su propio beneficio, es posible y si no buscamos la
utopía, por todos los
medios a nuestro alcance, desgraciadamente volveremos a ser siervos de
la gleba
como en la Edad Media o mucho peor, esclavos como en el Imperio Romano.
P.D:
Y de regalo unos cuantos videos sobre el tema.



No hay comentarios:
Publicar un comentario