El negocio que tienen montada los sotanados es inmejorable: se
obtiene dinero y sumisión de millones de descerebrados durante toda su vida a
cambio de un supuesto paraíso tras la muerte. Y luego, como el cliente ha
fallecido, nunca nadie puede reclamar que no podido disfrutar de una eternidad rodeado de los angelitos.
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