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No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.


PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.

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7 de mayo de 2016

¿Respetar las creencias?



Uno de los argumentos más utilizados, aunque manifiestamente erróneos, por parte de todos los creyentes es el del "respeto".  Ante cualquier crítica y cuando el piadoso queda sin argumentos, algo que siempre ocurre más temprano que tarde, los supersticiosos queman su último cartucho: "respeta mis creencias" como forma de dar por finalizada y ganar la discusión.

Sin embargo, y dejando de lado de que en una democracia no puede haber nada a salvo del escrutinio, de la crítica (sobre todo como refleja la imagen de la izquierda) y si me apuran de la mofa, este es quizás el argumento más erróneamente manifiesto de todos los que llevan usando los acólitos en cualquier dios desde tiempos inmemoriales.

Y esto es así porque las opiniones hay que respetarlas únicamente porque son subjetivas. Así por ejemplo nadie tiene nada que objetar si una persona comenta que le gusta el color rojo o el verde, la pizza o la paella o es seguidor del Real Madrid o de Boca Juniors.  Ahora bien, en cuestiones objetivas, es decir aquellas que pueden ser probadas o refutadas no hay y nunca puede haber "respeto" o consideración ningunos, ya que en ese caso sólo hay verdad o falsedad puesto que existen datos científicos que apoyan una u otra opción. 

Un ejemplo de esto sería el que alguien afirmara tajantemente que los burros vuelan. Ante este despropósito intelectual cualquiera podría argumentar que eso es imposible, puesto que la fisiología de los pollinos, junto con las leyes de la gravedad y la aerodinámica les incapacitan para volar, salvo que lo hagan en un avión de carga. Es decir, ante esta afirmación tan disparatada como errónea nadie está en la obligación de mostrar respeto, sino que cualquiera puede criticarla e incluso mofarse de una persona tan irracionalmente estúpida que ante las pruebas en contra sigue aferrada a su "creencia" asnal, nunca mejor dicho.

Pues eso mismo ocurre cuando, a estas alturas del siglo XXI, el respectivo creyente de turno presenta como "prueba racional" de la existencia de un dios nada más y nada menos que el argumento del Primer Motor de Tomás de Aquino, tal y como ha ocurrido recientemente en mi canal de Youtube. Como le he contestado al pobre cristiano que parece ser que desconoce la Wikipedia, desde el siglo XIII (fecha del susodicho tratado teológico de este padre de la iglesia) el conocimiento ha avanzado indescriptiblemente, dejando esta tan simple y errónea argumentación (como no podía ser de otra manera, puesto que los católicos nunca se han caracterizado por mucha altura intelectual) en el descrédito más absoluto. 

Es más, en estos dos últimos siglos la impresionante diversidad de estudios realizados en los más diversos campos del conocimiento: historia, psicología, neurociencia, antropología, psiquiatría e incluso economía han explicado desde diversos prismas y hasta la saciedad como ha surgido, se ha desarrollado y se mantiene el complejo y fascinante (por supuesto sólo desde el punto de vista científico) mundo de la religión.

Y ya para terminar recalco que el consejo que le he dado al creyente es aplicable a todos los religiosos que todavía siguen aferrados a los mitos de algunos de nuestros ancestros más ignorantes: por favor que estudien algo de ciencia posterior al siglo XV y así dejarán de escribir en foros y webs esas estupideces medievales, ya que es bueno recordar que en Internet quedan para la posteridad como prueba de la manifiesta ignorancia y profunda estupidez de esos siempre tan particularmente alucinados miembros de los diversos rebaños religiosos.

4 comentarios:

  1. La mejor respuesta es decir que respete mi creencia de que las creencias no merecen respeto.

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  2. Las creencias, así como las ideas que las sustentan, están para refutarlas, caricaturizarlas y en última instancia reírnos de ellas y de quienes se mantienen erre que erre.
    Que respeto se le puede tener a nuestro Ministro del Interior, numerario del Opus que no tiene bastante con repartir medallas a figuritas de madera u oro, sino que tenemos que tragarnos a su ángel de la guarda, con nombre y todo, el esperpento del Marcelo.
    Hace años en los medios de comunicación audiovisuales les dieron cancha a individuos que creían haber sido abducidos por visitantes del planeta Ganimedes de la constelación de Orión, un tal Jesús, del que toda España y en especial los creyentes se rieron de él hasta partirse el pecho (y no había para menos).
    Pero, ¡ Ay ¡ Amigo, le dijo la breva al higo. El artículo 525 y siguientes del Código Penal, establece que si te ríes, de un Católico te puede caer todo el peso de la ley y todo gracias a la bajada de pantalones del PSOE en 1.995.
    Amigo Ateo, lucha sigue.
    Un saludo.

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  3. dioscórides ortuño

    Seguiré, sólo espero que no acaben aplicándome el código penal.

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  4. Toda creencia es basada en la ignorancia y siendo así debe ser sometida a un estudio. Existen dos formas de estudiarlas y estas son por medio de la emoción o de la inteligencia. Lamentablemente es normal ser entendida por medio de la emoción, que no cambia en nada el hecho, siguiendo siendo ignorante. O sea, toda creencia es ignorante que siendo vista por medio de la emoción termina haciendo mal al ser humano.
    Cuando un Ateo cree, lo hace por ignorancia. Ignorancia esta que se desvanece cuando estudia el hecho a través de la inteligencia. La inteligencia demostrará e dejará de lado lo que se creía para pasar a saber sobre la realidad de lo que se estaba pensando, sin importar si el haber creído o no hubiese sido considerado malo o bueno, ya que lo importante es lo que es y no lo que se creía ser. O sea, el Ateo no cree que no tenga que respetar las creencias, sino que sabe que no tiene que respetar las creencias, por ser basadas en la ignorancia emocional y por haber sido demostrado infinitas veces que siempre, de una forma u otra, perjudican.

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