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PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.

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14 de marzo de 2018

Lo dice la Biblia: ser creyente es una pérdida de tiempo



Aunque las personas religiosas afirman con total rotundidad, y por supuesto sin ningún tipo de prueba, que hablan y son escuchados por su deidad, lo cierto es que al menos el dios judeocristiano no tiene ni idea de quienes le adoran. Y si no me creen a las pruebas me remito.

Para los cristianos la Biblia es la verdad revelada, de tal manera que todo lo que está escrito en ella es para estos creyentes cierto y verdadero. Por tanto, resulta más que chocante que crean en un dios que está perennemente dedicado a escuchar a su rebaño, cuando lo cierto es que ni siquiera sabe quiénes son sus miembros. 

Porque si acudimos a uno de los episodios culmen de la supuesta relación especial entre el pueblo elegido y su único dios, resulta que todo ese castillo de deseos se derrumba inexorablemente.

Cuando Iahvé decide liberar a los judíos esclavizados en Egipto hay un dato más que curioso. Un dios todopoderoso que, de entre todos los seres humanos que habitan en ese momento el planeta tierra, se preocupa únicamente por un puñado de circuncisos, resulta que a pesar de toda su omnisciencia no conoce a sus acólitos, ni sabe cuántos son y donde están. Porque como bien nos indica el libro del Éxodo cuando el más que colérico Iahvé decide
"Yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová."

más que sorprendentemente les indica que deben de marcar la puerta de sus casas con la sangre fresca del cordero recién sacrificado ya que


"La sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto."

Es decir, que ese Jehová que todo lo sabe, sin embargo no conoce cuáles son sus acólitos y cuales los enemigos a exterminar, de tal manera que si esa noche algún israelita despistado, aunque fuera el más piadoso judío de todos, se hubiera olvidado de marcar su dintel la ira de ese dios egomaníaco hubiera caído sobre su primogénito y sobre todo su ganado también. Y por contra, si un avispado egipcio hubiera recogido un poco de sangre fresca de la puerta de su vecino judío y hubiera manchado la suya propia, pues hubiera engañado a ese supuesto dios todopoderoso y sabio. 

 Así que en resumen, a la vista de los hechos sólo cabe deducir que el dios judeocristiano no conoce a su rebaño, y eso que están más que marcados desde la más tierna infancia con esa salvajada de cortarse el prepucio. Y así es más que evidente que poco sabe de sus cuitas y mucho menos atenderá los más que incansables rezos de unos desconocidos que tuvieron que hacerse reconocer de esa más que curiosa manera.

6 comentarios:

  1. Evidentemente, se trata de una historia inventada basada en un dato real, como todas ls historias de la Biblia. Lo de pintar de rojo los dinteles de las puertas fue una antigua costumbre egipcia, tal como está documentado en las ruinas de Tell El-Amarna. Los egipcios tenían en sus casas una especie de capilla u hornacina con representaciones de los dioses que adoraban en privado, y el dintel de esa capilla se pintaba de rojo para indicar que se trataba de un recinto sagrado.

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    1. Saludos Odiseo. ¿Tiene alguna dirección dónde yo pueda leer esa información? Es muy interesante. Gracias.

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    2. Puedes encontrar información sobre lo que digo en el libro "Akhenaton, faraón de Egipto" de Cyril Aldred, por ejemplo.


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  2. Su representación es tan vetusta, con barbas y demás, que seguramente presenta cuadros de alzheimer; bien por imagen y semejanza...Y, además, ya se sabe con qué ira suelen padecer muchas personas con esta dolencia. De ahí sus fallos de memoria :))
    Qué caray, seguro que sus crédulos tendrán una explicación (interpretación) para eso. Al margen de la antropológica de Odiseo, claro.

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