El artista chileno Nicolás Miranda supo plasmar como nadie en el Museo de Cera de Madrid a esos carniceros y lameculos que desde la política hispana rinden sumisa pleitesía al nuevo dictador del imperio norteamericano.
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
El artista chileno Nicolás Miranda supo plasmar como nadie en el Museo de Cera de Madrid a esos carniceros y lameculos que desde la política hispana rinden sumisa pleitesía al nuevo dictador del imperio norteamericano.
Ahora que parece que en el mundo estamos cada vez más cerca de que vuelva ese terrible fascismo que nunca se fue del todo (sobre todo en esta desgraciada piel de toro hispana) una canción para la reflexión.
Yo, desde mi más profundo ser comunista-etarra-judeo-masónico-anarco-terrorista y perroflautista, no puedo más que expresar mi más profunda tristeza y decepción.
En esta más que viciada pseudodemocracia de opereta que (des)gobierna España, en donde se encarcela a titiriteros, tuiteros, raperos y demás gente de mal vivir por un par de comentarios "ofensivos" contra la religión o la monarquía, mientras ladrones de guante blanco y corruptos de todo pelaje siguen libres, un grupo de raperos creó la siguiente canción autoinculpatoria para defender dos datos más que objetivos: primero que la libertad de expresión está más que amenazada y segundo que los "Los Borbones son unos ladrones".
Ahora que los Abascales, Ayusos, Bolsonaros, Melonis, Mileis, Trumps y demás miserables han resucitado el fascismo más retrógrado con todo su esplendor (si es que alguna vez se fue del todo de este desgraciado mundo) un extracto de una vieja película americana de cuando el nazismo estaba mal visto. ¡Que tiempos aquellos!
En una país como España, controlado en la práctica por jueces cristiano-fascistas y con los medios de desinformación a su lado, a día de hoy esta canción de "La Polla Record" sería catalogada
como un insulto a los imbecilizados cristianos, sería proscrita y muy probablemente sus integrantes terminarían con
sus huesos en la cárcel.
El diplomático español José Antonio Zorrilla, ya jubilado y libre de las imposiciones que tuvo en su momento como embajador ha desvelado, tranquila pero muy lapidariamente, el origen de la actual guerra en Ucrania, un país convertido por los EEUU en ariete contra Rusia al que por supuesto nadie les dijo que era un simple peón prescindible dentro de la desalmada geopolítica internacional.