¿Qué pensarían si su médico privado, ese que les cobra un
riñón en cada visita, les "informara" que el VIH no causa el SIDA,
que las vacunas producen autismo o que la esperanza de vida de los homosexuales
se acorta en 20 años debido a su pecaminosa forma de vida? Pues no se
sorprendan y sean bienvenidos al particular mundo de la "Association of American Physicians
and Surgeons".
Si ya has tratado en tu blog el tema de cualquiera de los artículos que lees aquí, te animo a dejar en la sección de comentarios un enlace o URL que nos lleve hacia él, siempre y cuando no sea para hacer proselitismo de la superstición en cualquiera de sus variantes. Todos ganamos con el intercambio fomentando la discusión racional.
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.
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21 de septiembre de 2015
7 de octubre de 2014
Curando el SIDA y el cáncer con hierbas
Dentro del disparatado pero terrible mundo de la
superstición africana, en donde chamanes, brujos, santeros y sacerdotes varios
se disputan los cuerpos y las mentes de la depauperada e iletrada población, el
presidente-dictador de la pequeña nación de Gambia destaca por su criminal desvergüenza.
12 de diciembre de 2013
En África el cristianismo cura el SIDA
Desgraciadamente la religión ejerce tan omnímodo poder que
sus representantes pueden defender sus ignorantes posturas aún cuando impliquen
la muerte de personas sin temor alguno a sufrir las consecuencias de tan
criminales posturas.
3 de diciembre de 2013
¿Apertura en la iglesia católica? No se dejen engañar, que es lo mismo de siempre
Mucho se está hablando últimamente sobre los supuestos cambios de rumbo que parece ser que el nuevo papa argentino está intentando llevar a cabo dentro de la esclerótica, antidemocrática y muchas veces criminal iglesia católica.
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11 de octubre de 2013
El victimismo anticiencia del cambio climático amordaza la libertad de expresión de los científicos y censura
Habitualmente los movimientos anticiencia: creacionistas,
negacionistas
del SIDA o del cambio
climático, antivacunas,
etc utilizan el falso victimismo de considerarse rebeldes disidentes acosados y
perseguidos por un supuesto y oscuro contubernio de científicos empeñados en
ocultar la verdad a la sociedad. Pero desgraciadamente la realidad es muy
diferente.
24 de julio de 2013
Los católicos se sienten ofendidos por los preservativos pero no por la propagación del SIDA
Parece ser que en
este país llamado España la imposición de la dictadura católica lejos de
desaparecer vuelve con renovados bríos, porque sólo así se puede entender que
se vaya a juzgar
al exsecretario general de las juventudes socialistas de Andalucía por un delito contra los sentimientos religiosos
por haber realizado una campaña a favor del uso del preservativo.
30 de noviembre de 2012
Estrategias pseudocientíficas para hacer apología de la superstición
A lo largo de estos años de redacción del blog,
diversos creyentes en las innumerables supersticiones (sean éstas de tipo
religioso, paranormal o pseudocientífico) que anidan en la mente del ser humano
han contestado a mis escritos. Algunos de ellos para descalificar mis escritos,
unos pocos para insultarme directamente por mi blasfema impiedad y otros muchos
para mostrar su indignación por mis opiniones y hacerme saber de paso que sus
creencias y los sentimientos que albergan hacia ellas estaban (según su
particular, sesgado y totalmente errado criterio) por encima de mi libertad de
expresión. Salvo con los insultos directos, he intentado contestar y razonar
con estos oponentes y hacerles ver los evidentes fallos de sus deficientes reflexiones.
Pero también me he encontrado con un nuevo tipo bastante particular de
oponentes, que yo llamo los “pseudocientíficos filosóficos”, que además parecen
estar proliferando en los últimos tiempos. Imagino que porque la defensa
clásica de la superstición ha llegado a su máximo techo y necesitan
contraatacar de alguna manera a la ya famosa argumentación resumida muy
claramente por Carl Sagan de que
“Afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencias extraordinarias que las sustenten”
Así que imagino que pensando que
la mejor defensa es un buen ataque algunos de estos grupos han desarrollado
esta “Pseudociencia Filosófica” que consiste básicamente en tres sencillos principios:
El primero consiste en recubrir
bajo una “terminología científica” lo que simplemente es superstición. El
exponente más claro de este comportamiento es el por todos conocido y mal
llamado “creacionismo científico” o diseño
inteligente.
Se “buscan” pruebas de la intervención divina en la naturaleza o en los
supuestos textos sagrados revelados por la deidad judeocristiana (para ver una
extensa y contundente refutación de los supuestos “hechos
científicos” corroborados por la Biblia el blog La
ciencia y sus demonios dedicó toda una serie completa de 9 entradas)
y por supuesto sin realizar ningún estudio científico, se afirma categóricamente
que la ciencia ha corroborado la superstición tratada. Un ejemplo llamativo por
lo ridículo es el blog Creacionismo especial
en el que se defiende el Génesis al completo, incluida
una vuelta al más estricto geocentrismo bíblico con
supuestos gráficos, diagramas y un desarrollo pseudomatemático-físico de
disparatadas ecuaciones sin sentido que nos "demuestran" que la
Tierra es el centro inmóvil del Universo. Ahí es nada.
El segundo consiste en el sesgo más absoluto a la hora de evaluar
las pruebas a favor y en contra de sus argumentos, es decir la aplicación más
estricta posible de la coloquial y famosa ley del embudo
“Lo ancho para uno/lo estrecho para los demás”
Cuyo ejemplo más claro junto con los creacionistas son los negacionistas del
SIDA, éstos últimos con los que he tenido que lidiar últimamente en un
larguísimo cruce de argumentaciones y contraargumentaciones en una entrada
previa.
Así mientras cualquier remota coincidencia entre sus teorías y los
hechos les sirve de base irrefutable para demostrar la verdad de sus creencias aunque
existan infinidad de datos, experimentos o estudios contrarios a sus tesis, en
cambio cuando estos individuos analizan la literatura científica contraria a
sus argumentaciones se convierten rápidamente en los más firmes y extremistas
defensores de la integridad del método científico y de la ciencia en general.
Así en el ejemplo del SIDA argumentan que el VIH no existe y que la
inmunodepresión ligada al virus es un conjunto de decenas de enfermedades
diferentes que se curan básicamente con vida sana y relajada, alimentación
natural y tratamientos de “medicina” alternativa. ¿Sus pruebas? No esperen
ningún experimento realizado por ellos puesto que no se degradan a tal bajeza
experimental. Simplemente argumentan que, como en los trabajos originales de
Gallo o Montagnier no se purificó al 100% el virus, entonces el VIH no existe.
No entienden de grados de pureza porque probablemente nunca han estudiado o se
les ha olvidado completamente la química del bachillerato elemental, en donde
lo primero que se enseña es que se puede trabajar con reactivos de distinto
grado de pureza y que la pureza absoluta no existe. Si el prospecto de un
método de detección del virus o en un estudio posterior se indica que a veces
aparecen falsos positivos (por cierto, como en todo criterio humano de
identificación), ello se convierte en otra prueba adicional de la no existencia
del virus. Como ven una transliteración casi exacta del pecado original
cristiano a la ciencia. Si algo no es perfecto, es que mi teoría aunque no tenga
ningún apoyo experimental, es verdadera. No importa cuántas otras pruebas
existan a favor de la existencia del virus y de la enfermedad, todo es erróneo
en su sesgada argumentación de fondo.
Inciso, esta argumentación “purista y perfeccionista” es similar
en ignorancia y absurdez a la de un alucinado que intentara convencernos a día
de hoy de que la aviación no es factible y que los aviones no existen porque
dice haber encontrado que el vuelo original de los hermanos Wright en Carolina
del Norte en 1903 duró menos de lo que cuentan las crónicas históricas, o que
el avión fue ayudado por una repentina racha de viento en su desplazamiento, o
que un historiador acaba de descubrir que los intrépidos inventores no era
hermanos.
Y la tercer argumentación compartida por creacionistas,
negacionistas del SIDA y activistas antivacunación entre otros "disidentes"
de la ciencia es apelar a los conceptos de libertad de expresión y debate para
difundir todas las opiniones y puntos de vista sobre el tema en cuestión por
muy disparatados que estos sean, mediante la errónea e interesada aplicación de
los derechos políticos y el concepto de democracia a la ciencia. Y es que esta
apelación además de tergiversadora es absolutamente errónea. Cuando se va
construir un puente no se forma una comisión democrática encargada de decidir
si el puente se va fabricar en acero y hormigón o si se elige la solución de
los incas de hacerlo trenzando manualmente fibras vegetales (por cierto una
solución totalmente ecológica), tampoco se vota democráticamente cuánto
hormigón se va necesitar en la construcción. Simplemente se contrata a
profesionales expertos: geólogos que estudien la consistencia del terreno e ingenieros
que diseñen una estructura sólida a prueba de terremotos. Tampoco se escuchan,
valoran y se votan todas las opiniones de los pasajeros cuando encontrándose en
un avión, uno de los motores falla y hay que decidir hacia dónde y cómo
continuar o si por el contrario hay que hacer un aterrizaje de emergencia. Son
los pilotos los que sin consultar con el pasaje toman las decisiones que
consideran más factibles en ese momento. Por supuesto el cirujano tampoco pide
consejo al enfermo o familiares sobre que arteria coser o cual va ser el tamaño
del pedazo de órgano que va a extirpar para asegurarse que está eliminando de
forma correcta el tejido tumoral. Entonces ¿porqué en asuntos muchísimo más
importantes y que afectan a la salud y a la vida de cientos de millones de
personas y en donde decisiones erróneas (basadas en creencias), que nos pueden
retrotraer a épocas no tan lejanas en donde éramos pasto de terribles epidemias,
hay que abrir debates en los que se permitan todos los puntos de vista? Porque
no nos engañemos, cuando neohippies en
conexión mística con la naturaleza argumentan que, ellos no vacunan a sus hijos
porque no creen en las infecciones y no quieren introducir en los cuerpos de
sus pequeños sustancias artificiales, que además no son necesarias (según el
experto consejo de chamanes y gurus) porque una vida sana y tranquila, junto
con una alimentación natural a base de zumos y verduras les va a mantener sin
enfermedades hasta la vejez, están no sólo poniendo en peligro a su
descendencia sino que si el ejemplo cunde y otros siguen su demente consejo,
enfermedades hoy prácticamente eliminadas volverán rápidamente a matar a miles
de niños como en épocas no tan lejanas. Lo mismo ocurre con los negacionistas
del SIDA, si de verdad el VIH no existe y la enfermedad es una descompensación
del propio cuerpo ¿qué necesidad hay de tomar los antiretrovirales y ponerse el
preservativo? Y así aparece el consiguiente riesgo de que los cientos de miles
de infectados del primer mundo, que actualmente llevan vidas bastante normales
con la adecuada medicación, abandonen los tratamientos y empiecen a morir como
en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado. O ya puestos, ¿para que va a
invertir un país del tercer mundo parte de sus escasos recursos económicos en
comprar los todavía caros tratamientos antiretrovirales si el VIH no existe?
Pues menudo ahorro que consigo, pensará el siempre preocupado ministro de
economía del paupérrimo país. Y claro, luego pasa como en Sudáfrica tal y como
comenté en una entrada
previa, que cuando el presidente Mbeki fue convencido por las teorías de
los negacionistas y dejó de comprar los antiretrovirales, más
de 300.000 sudafricanos pagaron su ignorante locura muriendo de forma prematura
y más de 30.000 niños nacieron con el virus por falta de medicación contra
el SIDA, siendo todavía en la actualidad el país con mayor número de muertes
anuales por esta terrible pandemia.
24 de octubre de 2012
El negacionismo del SIDA de simple "new age" occidental a la criminal política sanitaria nutricionista sudafricana
Después de toda la estéril discusión con los diversos
negacionistas del SIDA que han visitado este blog y las diversas entradas en
las que he tratado el tema de la influencia de la religión, la superstición y
la pseudociencia que interfieren en los tratamientos antivirales voy a
presentar gráficamente los terribles datos de lo que implica su irracional y sobre
todo criminal posición supuestamente crítica sobre el VIH, el SIDA y los
tratamientos antirretrovirales.
El siguiente
gráfico ha sido sacado de la web Gapminder
especializada en recopilar estadísticas mundiales y presentarlas en un contexto
gráfico e interactivo que llama la atención tanto por su sencillez y comodidad
de uso como por su impacto visual.
Como pueden observar se representa a cada nación es un simple diagrama de dos ejes: en el eje X se representa la población de cada estado y en el eje Y el número total de muertes debidas al SIDA. Así abajo a la derecha el gran punto rojo es China, el país más poblado de la tierra con unos 1.400 millones de habitantes y unas 26.000 muertes en 2009.
Casi todos los países se encuadran en la parte inferior
izquierda del gráfico. Destacando únicamente tres países: el segundo país más
poblado, la India con unos 170.000 decesos atribuibles al SIDA y Nigeria con
220.000 muertes por SIDA aunque su población es sensiblemente inferior a los
gigantes superpoblados de Asia.
Y ahora observen el diagrama aumentado, en donde en la parte superior izquierda que aparece
un país que con tan sólo 50 millones de habitantes bate todos los records de
muertes atribuibles a la pandemia del SIDA, por su color azulado indica que es
un país del África subsahariana en donde en el año indicado murieron la
friolera de 310.000 personas.
Este país es la república sudafricana. ¿Y qué tiene de
especial ese país para presentar estas terribles estadísticas de muerte asociada
al SIDA muchísimo mayores que naciones mucho más pobladas de su mismo entorno geopolítico
o cultural? Pues que desgraciadamente
ha sido el único país en donde los negacionistas del SIDA con el médico vendedor
de vitaminas Matthias Rath
y el oncólogo Peter
Duesberg (del que ya he hablado en una entrada
previa) a la cabeza convencieron a la ministra del sanidad del
momento, la doctora Manto
Tshabalala-Msimang (firme defensora de la "medicina tradicional"
y del nutricionismo) y al presidente Thabo Mbeki de que el VIH y
el SIDA eran una invención de científicos sin escrúpulos al servicio de las
multinacionales farmacéuticas. Y que los síntomas se podían curar con
suplementos vitamínicos (que por supuesto vendía una empresa del propio Rath) junto con una dieta a base de zumos y verduras.
Así que la ministra y el presidente de Sudáfrica interrumpieron la compra e
incluso la donación por ONGs de los antirretrovirales, ante la perplejidad y
las protestas del estamento médico y científico tanto nacional como
internacional. De tal forma que más de 5.000 investigadores de todo el mundo (incluyendo
galardonados con el Premio Nobel y prestigiosos científicos pertenecientes a
los más importantes centros de investigación de vanguardia mundial como el
Instituto Max Planck, el EMBL, El Instituto Pasteur, la Royal Society of
London o
miembros de las más acreditadas sociedades científicas como la Academia de
Ciencias de EEUU) firmaron la Declaración de
Durban, que se publicó
por la prestigiosa revista científica Nature en la que se afirmaba rotundamente
que
"la evidencia de que el VIH causa el SIDA es clara, exhaustiva y sin ambigüedades, cumpliendo los mayores estándares científicos"
El
médico y periodista científico del periódico británico The Guardian, Ben Goldacre dedica todo un capítulo de
su recomendable libro Mala
Ciencia al disparate "nutricionista" que ha llevado a Sudáfrica a
liderar estas terribles estadísticas mundiales.
En resumen, este
es el problema de trasladar la pseudociencia engañosa desde nuestro confortable
primer mundo, en donde existen fuertes contrapesos médicos, sociales, legales y
judiciales que impiden que iluminados como Duesberg o simples empresarios
avaros y sin escrúpulos como Rath puedan causar excesivo daño, a países del
tercer mundo en donde una mala decisión del gobernante de turno conlleva la
muerte de cientos de miles de personas.
11 de julio de 2012
Dios contra los medicamentos antirretrovirales
En una entrada
previa ya he analizado la influencia
de la religión en la transmisión y prevención de la infección por el VIH en
Ghana desde el punto de vista de las creencias tradicionales animistas
africanas. Los resultados del estudio indicaban una influencia negativa de la
religión en la salud. Para aquellos que pudieran pensar que ello es una simple
anécdota del atrasado continente africano, un
grupo de investigadores británicos ha realizado recientemente otro estudio
en seropositivos africanos que residen en Londres y que por el contrario
profesaban religiones monoteístas más acordes con nuestra cultura occidental.
Así los individuos estudiados eran básicamente cristianos con presencia de un
pequeño porcentaje de musulmanes. Pues bien, el estudio demuestra que la
religión interfería con los tratamientos antirretrovirales. El motivo, cuanto
más creyente era el individuo más esperanza tenía en el poder curativo de la fe.
Incluso algunos de estos verdaderos creyentes pensaban que tomar los
medicamentos antirretrovirales implicaba una falta de fe en el poder curativo
divino. Y claro entre la medicina atea y la gloria omnímoda del Señor pues ya
se sabe. Si a eso le añadimos que otro estudio
previo mostraba que las personas más religiosas en EEUU tenían más
probabilidades de olvidarse del tratamiento antirretroviral pues podemos concluir
que, al menos en el caso haber sido infectado por el VIH, tener fuertes
creencias religiosas sean del tipo que sean: cristianas, musulmanas o animistas
es una mala decisión y que muy probablemente estas religiones están ayudando a
expandir la terrible pandemia que asola a decenas de países principalmente en
el tercer mundo. Y mientras tanto todos los profetas e intermediarios de lo
sagrado del mundo hablando siempre arrobados de la bondad y las ventajas de la fe
y la religión.
31 de mayo de 2012
La conspiración paranoica del origen del SIDA se afianza en los Estados Unidos
Aunque el
origen de la pandemia del SIDA se ha trazado inequívocamente desde un salto
evolutivo del virus de la inmunodeficiencia de chimpancés en el África central
hasta sus nuevos hospedadores humanos, existe una significativa minoría de
ciudadanos tanto de EEUU como en varios países subsaharianos que creen que el virus VIH fue diseñado
específicamente como arma de bioterrorismo para producir un genocidio en
África. Pues bien, un reciente
estudio ha analizado el calado entre la población estadounidense de esta
teoría conspiranoica a lo largo del tiempo. Así en el año 1999, un 8% de
los blancos, y un sorprendente 23,6% de los hispanos ó un 27,8% de la población
afroamericana estadounidense afirmaba que el SIDA fue el resultado de un plan
gubernamental para asesinar intencionadamente a los africanos y por extensión a
sus descendientes norteamericanos. Como se puede observar, la prevalencia de la
creencia era mucho más alta entre las minorías raciales de los EEUU. Al repetir
el cuestionario 4 años después se encontró que únicamente entre la población
hispana esta absurda creencia había disminuido hasta un 21,9% de los
encuestados. Por el contrario, había aparecido un ligero aumento de los blancos
(hasta el 8,4%) y un destacado 34,1% de la población negra de EEUU pensaba en
el bioterrorismo gubernamental como el origen del VIH. Si trasladamos estos
porcentajes a la población total de EEUU estaríamos
hablando de la escalofriante cifra de más de 43 millones de estadounidenses que
creen en esta absurda y enfermiza conspiración. Y luego todavía muchos se
siguen cuestionando la necesidad de enseñar más ciencia a la población.
18 de mayo de 2012
Brujería y superstición y la prevención del SIDA en el África subsahariana
En la mayoría de las culturas del África subsahariana la
superstición y la brujería están indisolublemente ligadas a las causas y a la etiología de las enfermedades,
por lo que su impacto en la salud pública de los habitantes de este continente puede
ser elevada. Esto es lo que demuestra un reciente estudio que ha
analizado la influencia de estas creencias en la transmisión y prevención de la
infección por el VIH en Ghana. Así el estudio muestra que en general aquellos individuos
que creían que el SIDA se podía contraer mediante brujería u otros medios
sobrenaturales eran poco proclives a utilizar preservativos en sus relaciones sexuales
por lo que quedaban más expuestos a ser infectados por el VIH. Lo cual es
razonable dentro de la disparatada lógica supersticiosa, si un individuo no
entiende de patógenos y achaca sus males a entes espirituales cualquier campaña
de salud pública de prevención está condenada al fracaso. En resumen, un nuevo
caso de la perniciosa influencia de la religión en la salud. Así que, entre
estas absurdas creencias y la oposición del catolicismo al uso del preservativo,
la pandemia del SIDA tristemente seguirá campando a sus anchas en ese castigado continente.
5 de febrero de 2012
¿Nuevos datos sobre el negacionismo sobre el VIH y el SIDA?
Leo en el blog La
Ciencia y sus demonios que el reputado especialista en cáncer Peter Duesberg acaba de
publicar un artículo en una revista científica
refutando la relación entre el VIH y el SIDA y como se podrán imaginar se ha
organizado una gran polémica. Así que para encuadrar en el verdadero contexto y
delimitar claramente la importancia del mencionado estudio voy a desgranar
algunos argumentos para los que no son
especialistas en ciencia.
Generalmente
cuando un investigador termina un estudio evalúa la novedad y el interés de su trabajo antes de intentar publicarlo. Así si considera que su estudio implica
un gran adelanto en el conocimiento o cambia el paradigma de lo anteriormente
conocido lo envía a las mejores revistas científicas como Nature, Cell o Science,
que publican estudios excepcionales en
cualquier campo de la ciencia. Si en cambio considera que su estudio es
interesante y sólido, pero que no es el gran descubrimiento que todos los
investigadores buscamos con ansiedad, selecciona una buena revista
especializada del campo para su evaluación. Así, hay buenas revistas
especializadas en cáncer, inmunología, virología, astronomía, etc. ¿cómo medir
cuanto de buena es una revista? Pues existe un parámetro denominado índice de
impacto (en inglés “impact factor” o IF) que da
cuenta bastante bien de la calidad de una revista. En general, cuanto más alto
es, mejor es la revista. Así las grandes (Nature y similares) tienen IF mayores
de 20 y las buenas revistas especializadas en inmunología o virología (campos
en donde habitualmente se publican estudios sobre VIH y SIDA) oscilan entre 10
y 5 de IF. Pues bien, dicho estudio que culmina con la taxativa y sorprendente
conclusión de que el SIDA no está causado por el VIH y que por tanto tendría un
alto impacto científico no ha sido publicado en la grandes revistas. Tampoco en
ninguna sólida revista especializada de inmunología o virología. No, ni
siquiera ha sido publicado en revistas menores de esos campos. Este estudio ha
sido publicado en la “Italian Journal of Anatomy and Embryology”. ¿Cómo?
¿Un estudio sobre VIH publicado en una revista de anatomía y embriología? Es
como si quien evaluara la capacidad de un futbolista fuera un entrenador de
balonmano. ¿No les parece algo muy extraño? Quizás esta revista tenga un alto
IF y muchas veces el investigador prefiere publicar en una revista algo ajena
al campo de estudio pero con alto IF a hacerlo como en este caso en una de
inmunología/virología que tenga menor IF. Ello es debido a la altísima presión
a la que estamos sometidos los investigadores por presentar buenos resultados a
las agencias financiadoras que nos escrutan constantemente para decidir si estamos gastando bien el dinero
que nos concedieron o el que nos vayan a conceder en un futuro. Lo que suele
ocurrir en estos casos es que aunque tu trabajo sea bueno si la revista está
muy alejada del campo de estudio (como es en caso que estamos comentando) lo normal
es que el editor de la misma envíe directamente (sin entrar a evaluar la
calidad del trabajo) un diplomática y educada carta de rechazo indicando al
investigador que su trabajo estaría mejor evaluado y reconocido en una revista
más especializada en el tema de estudio. Pero sorpréndase, es que encima el “Italian Journal of Anatomy and Embryology” es una
revista absolutamente mediocre donde imagino que casi nadie con aspiraciones
quiera publicar ya que presenta un misérrimo IF de tan sólo 0,35. Incompresible decisión de nuestro brillante
científico, máxime cuando todos los científicos queremos publicar nuestros
estudios en revistas con el mayor IF posible y la mayoría mantenemos nuestra reputación
científica publicando por encima de un determinado nivel, de tal manera que cuando
tenemos estudios con resultados finales poco interesantes (cosa bastante habitual por otra parte) preferimos no publicarlos en revistas de muy
bajo IF para que no baje la calidad media de nuestro curriculum. En resumen, todo
apunta que este estudio no fue aceptado en las revistas adecuadas y Duesberg se
ha empeñado en publicarlo en algún sitio cueste lo que cueste sin importarle
las críticas científicas que le habrán enviado los evaluadores de las revistas
de mayor prestigio a las que habrá enviado el estudio previamente.
¿Y porque
si este estudio de un buen investigador es tan impactante no ha sido tenido en cuenta
por la comunidad científica? Pues no se imaginen conspiraciones paranoicas de
ningún tipo. Simplemente porque en ciencia hay un dogma inalterable que se puede
resumir en la famosa frase de Carl Sagan “afirmaciones extraordinarias
requieren pruebas extraordinarias para ser creídas”. Cuando miles de
laboratorios en el mundo han trabajado durante décadas con el VIH infectando
linfocitos humanos, cuando se ha inoculado el virus equivalente a monos
produciendo una enfermedad muy semejante al SIDA, cuando multitud de estudios epidemiológicos
avalan la relación VIH-SIDA, cuando los enfermos de SIDA mejoran con
tratamientos específicamente diseñados para bloquear a diversas proteínas del VIH, un estudio que
niegue esta relación tiene que demostrar de manera irrefutable en que se han
equivocado todos los científicos anteriores. Y esto desgraciadamente no lo ha
hecho Duesberg. Imaginemos que de verdad el VIH es inocuo y no
causa el SIDA y que todos los estudios anteriores son erróneos. Por ejemplo
imaginemos que por una inmensa casualidad, el causante del SIDA es otro virus diferente
que está fuertemente asociado al VIH y que cuando los investigadores creían que
estaban infectando con el VIH también infectaban con este nuevo virus. Si un
laboratorio fuera capaz de separar ambos virus y realizando los experimentos
adecuados demostrara que no es VIH sino ese nuevo virus (o proteína, o
cualquier otra cosa) lo que produce el SIDA y que los inhibidores diseñados
contra el VIH también actúan de forma fortuita pero efectiva sobre ese nuevo agente patogénico, les aseguro que inmediatamente
diversos laboratorios se pondrían a trabajar sobre ello y si confirmaran esos
resultados, toda la comunidad científica (incluidos los descubridores del HIV) se
felicitaría por el nuevo hallazgo.
Finalmente,
uno de los principales argumentos de este investigador en su defensa del negacionismo
VIH-SIDA ha sido comentar que como en Sudáfrica (uno de los países más azotados
por el SIDA) la población está creciendo, por tanto no puede existir una epidemia
de dicha enfermedad. Como ven un argumento absurdo que demuestra una ignorancia
supina. Esta explicación es tan idiota como el de negar los cientos de miles de
muertos por accidente de tráfico en las carreteras del mundo porque la
población humana crece de manera exponencial. Cualquier alumno de bachillerato,
con mínimos conocimientos en estadística y algo de razonamiento lógico, le podría demostrar a este señor que en un país pueden morir millones de
personas por cualquier causa y la población puede seguir aumentando siempre y
cuando la natalidad sea mayor que la mortalidad durante el periodo de estudio.
La prueba más palpable nos la ofrecen los países del cuerno de África que a pesar
de estar azotados por recurrentes hambrunas de características épicas,
epidemias letales de lo más variopinto y en permanente estado de guerra,
situaciones que han matado a millones de personas en las últimas décadas en
dicha región, ha habido un espectacular aumento de sus respectivas poblaciones
en los últimos decenios.
En resumen y como ya comenté en
alguna entrada anterior, ni siquiera los mejores científicos están a salvo de cometer
errores colosales. Lo mejor es trabajar día a día con humildad, mantenerse siempre
apegado a los resultados y tener lo más controlado posible el ego para evitar comportamientos
como el de nuestro protagonista.
P.D. a 7/10/2012
P.D. a 7/10/2012
Después de larga y ya aburrida discusión con varios
negacionistas del SIDA que argumentan que el VIH no existe y es todo una
conspiración científica mundial dejo esta bonita fotografía obtenida por
microscopía electrónica del virus que aseguran que no existe referenciada por
la web La
ciencia y sus demonios.
Si alguien quiere ver muchas más con hacer una simple
búsqueda en Google acabará saciado, siempre que no sea de la secta anti-SIDA
porque para ellos todas y cada una de las fotografías catalogadas como del VIH son montajes, errores de
fotografiado o manipulaciones varias y los miles de artículos publicados en
todas las revistas científicas mundiales sobre el tema en los últimos 30-40
años son mentiras de investigadores ineptos y corruptos.
P.D. a 24/10/2012
En la nueva entrada
he añadido nuevos datos que demuestran la irracional y sobre todo criminal posición supuestamente crítica sobre el VIH, el SIDA y los tratamientos antirretrovirales.
P.D. a 24/10/2012
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