Si ya has tratado en tu blog el tema de cualquiera de los artículos que lees aquí, te animo a dejar en la sección de comentarios un enlace o URL que nos lleve hacia él, siempre y cuando no sea para hacer proselitismo de la superstición en cualquiera de sus variantes. Todos ganamos con el intercambio fomentando la discusión racional.

No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.


PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.

Red Atea

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17 de junio de 2026

Dios eligió la peor forma de todas las posibles para comunicarse con los humanos

Aunque el siempre ignorante rebaño cristiano afirme (sin prueba alguna por cierto) que una entidad omnisciente eligió a los humanos convertirnos en la cúspide de la creación, parece ser que el método que eligió para transmitir sus filias y sus fobias a los primates bípedos fue el peor posible de todos a la vista de los resultados, tal y como muy racionalmente explica en el siguiente video el siempre combativo Matt Dillahunty, capaz de destruir siglos de absurda y delirante teología en un par de minutos.

16 de junio de 2026

La homeopatía engaña a los ignorantes incautos, pero no al sistema inmune

Evolutivamente hablando, el cerebro humano ha sido afinado por la selección natural durante varios millones de años en la búsqueda y reconocimiento de patrones.  Y esta poderosa herramienta, que ha permitido no sólo la supervivencia sino también al incontestable éxito evolutivo de nuestra especie (triunfo que por cierto está llevando a la extinción a gran parte de la biodiversidad del planeta) tiene unas limitaciones que nos predisponen a la superstición en todas sus variantes. Y esta es la base de que las pseudomedicinas parezcan tener algún efecto, aunque el hecho de que nuestro cerebro se engañe de vez en cuando no significa que el resto de nuestro organismo también lo haga.

A la hora de tomar decisiones los humanos utilizamos en primera instancia el famoso «Sistema 1» de pensamiento identificado por los pioneros de la ciencia cognitiva Daniel Kahneman y Amos Tversky. Ese sistema, basado en intuiciones y sesgos cognitivos, fue absolutamente vital para nuestra supervivencia en nuestros entornos ancestrales, en donde la toma de decisiones tenía que ser lo más rápida posible y en presencia de escasos datos, puesto que cualquier dilación podía hacer terminar a nuestros antepasados como plato principal de la infinidad de depredadores que acechan en el siempre peligroso mundo salvaje.

Pero este sistema automático, emocional, estereotipado y subconsciente; que nos lleva en demasiadas ocasiones a confundir causalidad con casualidad, a tomar conclusiones precipitadas basándonos en unos pocos datos conocidos sin tomar en cuenta otros datos también disponibles o simplemente en nuestra limitada experiencia personal, exagerando el efecto de las primeras impresiones, es muy poco útil en la mayoría de las situaciones de la vida moderna, en donde ya casi no hay que tomar decisiones instantáneas ya que ahora nos solemos enfrentar a problemas complejos cuyos efectos pueden tardar demasiado tiempo en ser evidentes, como pueden ser elegir carrera universitaria, comprar una casa por una hipoteca que nos va a acompañar casi el resto de nuestras vidas o como el caso que nos ocupa, la siempre esquiva relación entre enfermedades y posibles tratamientos médicos.

Y aún así, en pleno siglo XXI cuando la ciencia moderna ha desarrollado un potente conjunto de herramientas (experimentos de laboratorio o con animales 

y ensayos clínicos aleatorizados de doble o triple ciego

que nos permiten superar estas evidentes limitaciones de nuestro pensamiento más rápido y emocional (al menos en la faceta sanitaria), millones y millones de personas en el mundo occidental siguen creyendo que las más diversas pseudomedicinas tienen poderes terapéuticos simplemente porque se hacen caso del remedio con que su amiga o vecino le aconsejan (aunque por supuesto la primera sea abogada y el segundo fontanero y no sepan diferenciar el páncreas del hígado o confundan un virus con una bacteria) o porque ese resfriado que ya empezaba a curarse de manera natural coincidió con la administración de una simples pastillas azucaradas.

Y aunque nuestro cerebro se deje engañar por esos sesgos tan profundamente incrustado en nuestra psique, otros elementos de nuestra fisiología no, tal y como muestra un trabajo publicado hace algunos  años en una revista científica. En el estudio se analizó el posible papel de las mal llamadas «vacunas homeopáticas» sobre el sistema inmune. Los investigadores seleccionaron a 150 estudiantes universitarios a los que se dividió en tres grupos diferentes de 50 componentes. El primer grupo fue el siempre necesario control, individuos que únicamente recibieron placebo en forma de pastillas e inyecciones. A un segundo grupo de adolescentes, que se consideró el control positivo, se le administraron dos de las vacunas habituales: la triple vírica frente a rubeola, sarampión y paperas y la vacuna contra tétanos, difteria y tosferina. Al tercer grupo se le inoculó las supuestas «vacunas homeopáticas» frente a los seis patógenos antes mencionados.

El primer resultado destacable es que el 37% de los individuos del grupo del placebo y el 38% de los integrantes del grupo homeopático presentaron algún efecto secundario entre una larga lista de lo más variado. Señal de que la simple indicación de un posible tratamiento, aunque sea ficticio, es capaz de desencadenar diversos tipos de reacciones. Hecho que demuestra el poderoso poder de sugestión de la mente humana. Por el contrario, en el grupo de vacunados realmente este porcentaje aumentó al 75% de los integrantes, efectos secundarios que se podían dividir en dos grandes grupos: los mismos que mostraron los de los anteriores grupos más los ligados a una verdadera vacunación: enrojecimiento de la zona vacunada o dolor en el músculo y en el brazo del pinchazo, señales compatibles con el desarrollo de una respuesta inmune frente a los patógenos inactivados que se inocularon.

Además, a todos los integrantes del estudio se les midieron los niveles de anticuerpos específicos contra los patógenos antes del inicio del estudio (puesto que muchos de ellos estaban previamente vacunados frente a estos virus y bacterias) para así obtener el valor basal. Y posteriormente se volvió a analizar sus niveles de anticuerpos específicos a las tres semanas del inicio de la prueba para determinar si los distintos preparados habían estimulado o no al sistema inmune. Los datos que se presentan en la siguiente gráfica son manifiestamente esclarecedores: 

Mientras que los niveles de anticuerpos frente a las bacterias y los tres virus habían aumentado significativamente en el grupo que habían recibido las verdaderas vacunas, los valores obtenidos en los individuos tratados homeopáticamente eran indistinguibles de los correspondientes a los del grupo placebo. Algo que venía a corroborar lo que cualquier persona mínimamente racional puede deducir de la simple lectura de la composición de los preparados homeopáticos: que son idénticos a los placebos, puesto que no contienen sustancia alguna que pueda desencadenar ninguna reacción medible, salvo la subida del nivel de glucemia si se abusa de estas pastillitas de azúcar.

En resumen, que la homeopatía puede engañar a los creyentes, pero nunca a esas más que eficaces células del sistema inmune que nos protegen de los siempre peligrosos patógenos.

 

 

 

 

 

 

 

14 de junio de 2026

La completa y ofensiva incongruencia de las personas religiosas

Supongamos un individuo al que no solo le disguste sino que ni siquiera soporte el futbol, sin embargo cuenta constantemente a todo aquel que quiera oírle que su gran ilusión de vida cuando se jubile es recorrer todos y cada uno de los estadios de todo el mundo para no perderse ni un solo partido en directo. O que otro individuo al que no le gusta nada de nada la comida hindú o la japonesa hace la promesa de comer únicamente estas exóticas gastronomías a partir de su sesenta cumpleaños y así hasta que se muera. ¿Qué pensaríamos de ellos?

13 de junio de 2026

El Universo ha sido creado para unos monos con ropa ¿seguro?

Una
de las más constantemente absurdas afirmaciones de los creyentes es que este vasto e inmenso Universo en el que vivimos ha sido creado para solaz y beneficio de esos insignificantes monos sin pelo que vivimos en el tercer planeta que orbita alrededor de una de las casi infinitas estrellas del firmamento.

12 de junio de 2026

Idiocracia es la nueva forma de política neoliberal

Con las cada vez más frecuentes victorias de políticos imbéciles como Trump en EEUU, Milei en Argentina o con la perenne presencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, esa inteligencia humana cuyo único logro en la vida ha sido ser la representante en la web de un aristocrático perro es evidente que la sarcástica película “Idiocracia” ha pasado de ser una irónica ucronía a  un certero y hasta clarividente documental de nuestra sociedad actual y del triste futuro que nos espera ¡Que Monesvol nos pille confesados!

11 de junio de 2026

¿De verdad que alguien puede querer racionalmente no pagar impuestos?

Uno de los grandes mantras del neoliberalismo y que siguen al pie de la letra todos aquellos fachapobres que han sido manipulados por los medios de (des)información para tragarse su propaganda es que el estado es la raíz de todos los males y que por tanto la única solución es su desaparición y sustitución por esa entelequia (tan real como cualquier mito religioso) llamada “libre mercado” y “competencia”.

10 de junio de 2026

Por mucho que se engañen los católicos España es un país básicamente no creyente

Ahora que se ha marchado el obispo de Roma, su supuesto éxito mediático ha sido en realidad tan solo pura fachada y grandes dosis de propaganda (pagada para más inri con los impuestos de todos los ciudadanos) peo que no puede esconde la verdadera realidad de un país que hace ya mucho abandonó mayoritariamente la religión en general y el catolicismo en particular. 

8 de junio de 2026

La asesina de ancianos madrileña tiene una nueva víctima ¡papal!

La presidenta de la Comunidad de Madrid, la misma que dejo morir como perros a más de 7 mil ancianos ha encontrado una nueva víctima de la tercera edad, un anciano turista norteamericano que ha venido a pasar unos días por los Madriles.

7 de junio de 2026

La criminal desfachatez del neoliberalismo

Hemos asumido como normal que señoros que ganan cientos de miles o incluso millones de euros se pongan serios y nos "expliquen" que los servicios sociales no se pueden mantener, que hay que privatizar todo o que subir una miseria el salario de los trabajadores que menos ganan arruinará al país y caerán sobre nosotros las plagas bíblicas.

6 de junio de 2026

Abogados cristianos: la vuelta al más casposo, represor y cerril nazionalcatolicismo patrio

Que en pleno siglo XXI y en una supuesta "democracia avanzada" la infame asociación “Abogados Cristianos” sea legal y sobre todo que pueda poner a su servicio la Justicia colapsando los juzgados con sus infundadas y delirantes acusaciones debería ser objeto de estudio en todas las facultades de Derecho.

5 de junio de 2026

Las ultraderechas mundiales: ratas, perros y demás demencial zoólogico al servicio del criminal de Trump

El artista chileno Nicolás Miranda supo plasmar como nadie en el Museo de Cera de Madrid a esos carniceros y lameculos que desde la política hispana rinden sumisa pleitesía al nuevo dictador del imperio norteamericano.

4 de junio de 2026

Todos los pueblos oprimidos han inventado un Mesías que les devolverá al Paraíso perdido ¡ o eso creen esos pobres en su completa ignorancia!

Los cristianos en su casi infinita ignorancia no se han enterado que todos y cada uno de los pueblos oprimidos a lo largo de la Historia se han inventado un Mesías que en un futuro más o menos lejano les redimirá de sus miserias y les llevará al Paraíso terrenal o celestial.

3 de junio de 2026

Jesucristo y los dinosaurios

El humorista Bill Hicks es capaz de mostrar en unos divertidos minutos el terrible daño que puede hacer la religión: destruir la más mínima capacidad de raciocinio de esos supuestos sapiens.

2 de junio de 2026

La gran diferencia entre el horrible dios judeocristiano y una persona con la más mínima calidad moral

Como expone en este breve video una de las codirectoras del célebre programa ateo de los EEUU, lo que diferencia a una persona mínimamente moral del cruel diosecillo judeocristiano es que muchos de nosotros intentaríamos evitar el daño a los inocente y no esperar a “castigarlos” décadas después con el famoso e inexistente Infierno de Dante.

1 de junio de 2026

Si eres celiaco deja el cristianismo y hazte budista

Los
cristianos tienen un problema, al ser caníbales de su dios al final pueden tener problemas alimentarios. Así que es mejor hacerse budista, por eso de la salud y las intoxicaciones alimentarias.

31 de mayo de 2026

Creer es de analfabetos cobardes

El periodista y músico Javier Gallego define en un par de minutos, de la manera más descarnada pero también más verídica, la verdadera esencia de la religión.

30 de mayo de 2026

La ciencia es muy frágil frente a la superstición

El astrofísico y divulgador Neil deGrasse desvela en este video la extrema fragilidad en la que se basa la ciencia, siempre sojuzgada por las poderosas fuerzas de la superstición y la irracionalidad.


29 de mayo de 2026

La completa inmoralidad del Cristianismo

El siempre certero Sam Harris condensa en un par de minutos esa más que terrible inmoralidad de creer en ese dios judeocristiano perverso y egomaníaco, capaz de torturar de la manera más horrible a inocentes que nacieron en un lugar o en una época inadecuados, mientras por otra parte colma de felicidad y dicha a los peores criminales y genocidas siempre y cuando le adoren en su último suspiro vital.