Si ya has tratado en tu blog el tema de cualquiera de los artículos que lees aquí, te animo a dejar en la sección de comentarios un enlace o URL que nos lleve hacia él, siempre y cuando no sea para hacer proselitismo de la superstición en cualquiera de sus variantes. Todos ganamos con el intercambio fomentando la discusión racional.

No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.


PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.

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20 de julio de 2026

¿Científicos religiosos? ¿Y qué?

 

De vez en cuando aparece por este blog un creyente con lo que él considera el "argumento" definitivo, esa frase (cierta, sacada de contexto, adulterada o directamente falsa, porque en el fondo da lo mismo) de un gran científico, incluso un Premio Nobel o algunas de esas pocas docenas de mentes brillantes que ha dado la Humanidad como Newton o Einstein en la que el investigador presume de su fe (generalmente, aunque no siempre, cristiana) o muestra mayor o menor condescendencia o incluso admiración con el siempre más que irracional mundo de la superstición en su variante más dañina: la religión. Y yo no dejo de sorprenderme una y otra vez de lo poco que da de sí el más que limitado intelecto de estos cibernautas creyentes.

12 de julio de 2026

16 de junio de 2026

La homeopatía engaña a los ignorantes incautos, pero no al sistema inmune

Evolutivamente hablando, el cerebro humano ha sido afinado por la selección natural durante varios millones de años en la búsqueda y reconocimiento de patrones.  Y esta poderosa herramienta, que ha permitido no sólo la supervivencia sino también al incontestable éxito evolutivo de nuestra especie (triunfo que por cierto está llevando a la extinción a gran parte de la biodiversidad del planeta) tiene unas limitaciones que nos predisponen a la superstición en todas sus variantes. Y esta es la base de que las pseudomedicinas parezcan tener algún efecto, aunque el hecho de que nuestro cerebro se engañe de vez en cuando no significa que el resto de nuestro organismo también lo haga.

A la hora de tomar decisiones los humanos utilizamos en primera instancia el famoso «Sistema 1» de pensamiento identificado por los pioneros de la ciencia cognitiva Daniel Kahneman y Amos Tversky. Ese sistema, basado en intuiciones y sesgos cognitivos, fue absolutamente vital para nuestra supervivencia en nuestros entornos ancestrales, en donde la toma de decisiones tenía que ser lo más rápida posible y en presencia de escasos datos, puesto que cualquier dilación podía hacer terminar a nuestros antepasados como plato principal de la infinidad de depredadores que acechan en el siempre peligroso mundo salvaje.

Pero este sistema automático, emocional, estereotipado y subconsciente; que nos lleva en demasiadas ocasiones a confundir causalidad con casualidad, a tomar conclusiones precipitadas basándonos en unos pocos datos conocidos sin tomar en cuenta otros datos también disponibles o simplemente en nuestra limitada experiencia personal, exagerando el efecto de las primeras impresiones, es muy poco útil en la mayoría de las situaciones de la vida moderna, en donde ya casi no hay que tomar decisiones instantáneas ya que ahora nos solemos enfrentar a problemas complejos cuyos efectos pueden tardar demasiado tiempo en ser evidentes, como pueden ser elegir carrera universitaria, comprar una casa por una hipoteca que nos va a acompañar casi el resto de nuestras vidas o como el caso que nos ocupa, la siempre esquiva relación entre enfermedades y posibles tratamientos médicos.

Y aún así, en pleno siglo XXI cuando la ciencia moderna ha desarrollado un potente conjunto de herramientas (experimentos de laboratorio o con animales 

y ensayos clínicos aleatorizados de doble o triple ciego

que nos permiten superar estas evidentes limitaciones de nuestro pensamiento más rápido y emocional (al menos en la faceta sanitaria), millones y millones de personas en el mundo occidental siguen creyendo que las más diversas pseudomedicinas tienen poderes terapéuticos simplemente porque se hacen caso del remedio con que su amiga o vecino le aconsejan (aunque por supuesto la primera sea abogada y el segundo fontanero y no sepan diferenciar el páncreas del hígado o confundan un virus con una bacteria) o porque ese resfriado que ya empezaba a curarse de manera natural coincidió con la administración de una simples pastillas azucaradas.

Y aunque nuestro cerebro se deje engañar por esos sesgos tan profundamente incrustado en nuestra psique, otros elementos de nuestra fisiología no, tal y como muestra un trabajo publicado hace algunos  años en una revista científica. En el estudio se analizó el posible papel de las mal llamadas «vacunas homeopáticas» sobre el sistema inmune. Los investigadores seleccionaron a 150 estudiantes universitarios a los que se dividió en tres grupos diferentes de 50 componentes. El primer grupo fue el siempre necesario control, individuos que únicamente recibieron placebo en forma de pastillas e inyecciones. A un segundo grupo de adolescentes, que se consideró el control positivo, se le administraron dos de las vacunas habituales: la triple vírica frente a rubeola, sarampión y paperas y la vacuna contra tétanos, difteria y tosferina. Al tercer grupo se le inoculó las supuestas «vacunas homeopáticas» frente a los seis patógenos antes mencionados.

El primer resultado destacable es que el 37% de los individuos del grupo del placebo y el 38% de los integrantes del grupo homeopático presentaron algún efecto secundario entre una larga lista de lo más variado. Señal de que la simple indicación de un posible tratamiento, aunque sea ficticio, es capaz de desencadenar diversos tipos de reacciones. Hecho que demuestra el poderoso poder de sugestión de la mente humana. Por el contrario, en el grupo de vacunados realmente este porcentaje aumentó al 75% de los integrantes, efectos secundarios que se podían dividir en dos grandes grupos: los mismos que mostraron los de los anteriores grupos más los ligados a una verdadera vacunación: enrojecimiento de la zona vacunada o dolor en el músculo y en el brazo del pinchazo, señales compatibles con el desarrollo de una respuesta inmune frente a los patógenos inactivados que se inocularon.

Además, a todos los integrantes del estudio se les midieron los niveles de anticuerpos específicos contra los patógenos antes del inicio del estudio (puesto que muchos de ellos estaban previamente vacunados frente a estos virus y bacterias) para así obtener el valor basal. Y posteriormente se volvió a analizar sus niveles de anticuerpos específicos a las tres semanas del inicio de la prueba para determinar si los distintos preparados habían estimulado o no al sistema inmune. Los datos que se presentan en la siguiente gráfica son manifiestamente esclarecedores: 

Mientras que los niveles de anticuerpos frente a las bacterias y los tres virus habían aumentado significativamente en el grupo que habían recibido las verdaderas vacunas, los valores obtenidos en los individuos tratados homeopáticamente eran indistinguibles de los correspondientes a los del grupo placebo. Algo que venía a corroborar lo que cualquier persona mínimamente racional puede deducir de la simple lectura de la composición de los preparados homeopáticos: que son idénticos a los placebos, puesto que no contienen sustancia alguna que pueda desencadenar ninguna reacción medible, salvo la subida del nivel de glucemia si se abusa de estas pastillitas de azúcar.

En resumen, que la homeopatía puede engañar a los creyentes, pero nunca a esas más que eficaces células del sistema inmune que nos protegen de los siempre peligrosos patógenos.

 

 

 

 

 

 

 

15 de diciembre de 2025

Dos minutos bastan para desmontar esa soberana estupidez del creacionismo

El siempre racional Neil DeGrasse Tyson es capaz de desmontar en tan solo unos pocos minutos esa más que increíble (a la vez ignorantemente estúpida) falacia de los religiosos de "pensar" (bueno, eso es un diplomático eufemismo) que el inimaginable e inconmensurable Cosmos que nos rodea y del que somos menos que una insignificante mota de polvo en el vacío sin fin, ha sido creado para disfrute y solaz de esta nuestra siempre tan egocéntrica especie de monos con escaso pelo pero con demasiada fantasía. 

17 de agosto de 2025

El poder de la mente humana todo lo puede ¿seguro?

Desde hace milenios algunos iluminados llevan afirmado (sin prueba alguna por cierto) que el poder de la mente es capaz de alterar la realidad y de controlar las fuerzas de la Naturaleza: las conocidas y hasta las desconocidas, algo que evidentemente es la mejor muestra del casi infinito ego que poseen algunos ignorantes monos bípedos.

6 de marzo de 2025

La mera observación de la Naturaleza y de la propia realidad destruye el “argumento” divino

Naturalismo y Teísmo son dos explicaciones completamente antagónicas del mundo que nos rodea y, como muy certeramente se explica en el siguiente video, todas las pruebas concuerdan con una realidad aleatoria del mundo que excluye la presencia de una entidad supernatural.

8 de enero de 2025

Un psiquiatra justificando lo injustificable los exorcismos (VII)

Y ya para terminar esta serie sobre nuestro  particular psiquiatra adepto a los exorcismos, este "profesional" nos informa que hay personas “normales” de países católicos como Italia que son “victimas y pasto” de las sectas satánicas, porque por supuesto parece ser que en su “experto” criterio no es para nada comparable creer en Satán que en ese colérico Iahvé en cuyo nombre se han producido, y en algunos casos todavía se producen, las mayores barbaridades imaginables. 

27 de noviembre de 2024

Un psiquiatra justificando lo injustificable: los exorcismos (VI)

Un
nuevo video en el que nuestro casi demente psiquiatra justifica los “cursos” sobre exorcismos porque ahí se reúnen los “mejores expertos del mundo”, puesto que tiene siempre que haber un batallón de “esforzados” que luchen contra el Mal. Y todo ello con la aquiescencia y el apoyo del indigente mental y fascista de lo paranormal de Iker Jiménez.

15 de noviembre de 2024

Un psiquiatra justificando lo injustificable: los exorcismos (V)

A continuación otra muestra más de gozoso servilismo de nuestro ya tristemente famoso psiquiatra cristiano ante los terribles peligros que deben afrontar esos “luchadores del bien” que son los exorcistas, titulados y nombrados, eso sí (que no vale cualquiera) por el obispo de turno. Entonces yo ya me quedo mucho más tranquilo.

6 de noviembre de 2024

Un psiquiatra justificando lo injustificable los exorcismos (IV)

Seguimos analizando a ese impresentable psiquiatra que, lejos de estar inhabilitado a perpetuidad, va por el mundo justificando que analfabetos sotanados torturen física y psicológicamente a desgraciados enfermos mentales.

27 de octubre de 2024

Un psiquiatra justificando lo injustificable: los exorcismos (III)

En esta entrada continuamos con el delirante psiquiatra español que no solo justifica los exorcismos, sino que parece tener una gran estima y devoción por los esos sotanados medievales que ponen en práctica lo que no es más que burda magia potagia diseñada para semideficientes mentales.


17 de octubre de 2024

Un psiquiatra justificando lo injustificable: los exorcismos (II)

En esta segunda entrada del incalificable psiquiatra defensor de los exorcismos (ver entrada previa), nuestro medieval protagonista nos da una clase de teología del mal y remata su delirante contribución con que dentro del seno del Iglesia Católica:

6 de octubre de 2024

Un psiquiatra justificando lo injustificable: los exorcismos (I)

Que
en pleno siglo XXI un psiquiatra justifique de la manera más descaradamente ignorante una de las sandeces más estúpidas del siempre delirante mundo de la religión sería del todo risible, si no significara que se han sobrepasado todos los límites de la decencia intelectual. 

17 de septiembre de 2024

La soprendente evolución de la visión en primates

En el siguiente y sorprendente experimento con un pequeño mono ardilla, con una simple duplicación génica y posterior deriva evolutiva de un gen es más que suficiente para que los animales puedan adquirir una visión en color mucho más rica. ¡La plasticidad del cerebro es más que asombrosa!

9 de septiembre de 2024

La más que sorprendente causa de las úlceras de estómago

Un interesante video en el que se explica como un perseverante médico australiano descubrió que la bacteria H. pylori era la responsable de la gran mayoría de las úlceras de estómago. 

27 de junio de 2024

Por mucho que se empeñen los simples de los creyentes el ser humano no es el centro del Universo

Si se analiza con un mínimo racionalismo la existencia del ser humano dentro de la inimaginable escala cósmica no queda lugar a ningún tipo de duda: simplemente somos un breve e insignificante destello dentro de una interminable secuencia que se lleva desarrollando desde eones.

9 de abril de 2024

Si Dios existe le importamos un rábano

Los irreverentes MythBusthers se atreven en este video a intentar probar experimentalmente la existencia de dios aplicando el Método Científico y por supuesto al final haciendo gala de su nombre (Cazadores de Mitos) desmontan el mito.