No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
Aunque la idiocia de los religiosos parece no tener nunca fin, siempre es capaz de volver a asombrar a cualquiera que tenga un mínimo raciocinio.
Los descerebrados creyentes afirman, sin prueba ninguna por cierto, que una inexistente entidad extraterrestre les concede milagros si rezan con la suficiente perseverancia y por su cara bonita, por supuesto ya que pertenecen al aborregado rebaño de sus padres y abuelos (cristianos "of course"). Sin embargo, como ellos mismos saben a cierta cierta que eso no es real, simplemente cambian las reglas de sus peticiones para que al final se ajusten a lo que únicamente es puro y duro azar, tal y como muestra más que irónicamente este video.
Los niños creen que el mundo orbita a su alrededor y que todo
se puede conseguir simplemente con desearlo, porque para eso están los padres,
para cumplir los deseos de los pequeños ególatras.
Uno de los más ofensivamente estúpidos disparates de los creyentes consiste en rogar a sus dioses las más variadas, disparatas y sobre todo inanes peticiones, por lo que únicamente se puede concluir que a diferencia de un comportamiento adulto sano (que se hace responsable de sus actos e intenta mejorar por sí mismo), los infantilizados religiosos quieren conseguir aquello que no pueden por sí mismos con la siempre esquiva y más que rácana ayuda de sus amigos imaginarios.