A veces unas imágenes valen más que mil palabras.
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
A veces unas imágenes valen más que mil palabras.
El artista chileno Nicolás Miranda supo plasmar como nadie en el Museo de Cera de Madrid a esos carniceros y lameculos que desde la política hispana rinden sumisa pleitesía al nuevo dictador del imperio norteamericano.
Puede no exista mejor ejemplo de la estulticia más manifiesta de la especie humana que esos millones de ciudadanos supuestamente normales que, con sueldos o pensiones más que escasos, sin embargo luego votan a esos partidos de la extrema y ultra derechas varias que están desmantelando la sanidad pública (esa de la que depende nuestra salud y nuestras vidas) a cambio de que les rebajen sus impuestos un par de cientos de euros al año.
Una democracia no sirve de nada si los ciudadanos, los votantes no entienden que es lo que están votando. Y eso es lo que ocurre con los desgraciados fachapobres, seres en la práctica semideficientes mentales que votan a favor de que les quiten (a ellos y al resto de los ciudadanos) esos insustituibles servicios sociales que nos permiten a todos una mínima calidad de vida y sobre todo nos mantienen lejos de la ruina económica y alejados de la tumba.