Eso sin contar que la inmensa mayoría del dinero que recaudan las diferentes iglesias se gasta casi exclusivamente en mantener una casi infinita legión de curas, imanes, rabinos, ayatolas, monjes y demás parásitos de los divino que además necesitan de gigantescos y ostentosos templos llenos de riquezas, oro y demás exquisiteces materiales para rendir homenaje a unos supuestos entes extraterrestres que no tendrían que necesitar nada de lo que los humanos pudiéramos ofrendarles.
Si ya has tratado en tu blog el tema de cualquiera de los artículos que lees aquí, te animo a dejar en la sección de comentarios un enlace o URL que nos lleve hacia él, siempre y cuando no sea para hacer proselitismo de la superstición en cualquiera de sus variantes. Todos ganamos con el intercambio fomentando la discusión racional.
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.
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