Y ese milagroso producto proviene de las lejanas minas de sal del Punjab pakistaní, en donde parece ser que se produce un tipo especial de sal con nada más y nada menos que 84 elementos minerales que como no podía ser de otra manera son beneficiosos para multitud de enfermedades. Como ven casi la panacea universal.
Entre otras propiedades de esta milagrosa sal de más de 250 millones de años destacan que puede regular el contenido de agua del cuerpo (como todas las sales), equilibrar el exceso de acidez de las células, particularmente las células del cerebro (no me pregunten cómo se sabe esto), absorber partículas de alimento en el tracto intestinal (pues bueno), ayudar a limpiar las obstrucciones de moco y flemas en los pulmones, sobre todo en pacientes que sufren de asma o fibrosis quística (ahí es nada), actuar como un potente antihistamínico natural que ayuda a limpiar la congestión en los senos nasales (más de lo mismo), prevenir calambres musculares (de aquí a las olimpiadas), reafirmar la estructura del esqueleto y prevenir la osteoporosis (¿ven que fácil?), regular el sueño, al ser un hipnótico natural (un vasito antes de acostarse y a dormir como un bebe), mantener la libido (ni viagra ni leches, pobres multinacionales farmacéuticas que se les acaba el chollo), prevenir la aparición de varices en las piernas (esto arruinará también a los cirujanos plásticos), estabilizar los latidos irregulares del corazón (fuera infartos), equilibrar los niveles de azúcar en sangre (la diabetes erradicada), ayudar a reducir la tasa de envejecimiento (un kilo de sal a la semana nos mantendrá jóvenes y prácticamente inmortales), y lo mejor de todo contribuir a la generación de energía hidroeléctrica en las células del cuerpo. Así que adiós a nuestros problemas energéticos. Energía limpia y renovable sin necesidad de costosas instalaciones eléctricas, simplemente nos enchufamos a la corriente eléctrica de nuestra casa mientras vemos la TV bebiendo un vaso de sal del Himalaya y adiós a la factura de la luz, sobre todo ahora que se ha puesto por las nubes.
Y por supuesto no se dejen engañar, pidan siempre Sal del Himalaya certificada, puesto que como los océanos se emplean en la actualidad como basureros y contienen multitud de elementos tóxicos (mercurio, PCBs, dioxinas, fertilizantes, vertidos de aceite y petróleo, etc.) pues parece ser que la sal marina hoy en día no resulta tan saludable como lo era antiguamente. En esta fotografía
se puede observar como un poco de pobre sal marina común y corriente tiene
estructuras cristalinas irregulares y aisladas desconectadas de los elementos naturales que las rodean. Por ello, no importa la cantidad de nutrientes que contenga, ya que no podrán ser absorbidos por el cuerpo a menos que gaste tremendas cantidades de energía para vitalizarlos. La ganancia neta del cuerpo es pequeña en comparación con la gran pérdida de energía.
Sin embargo admiren la belleza de la Sal del Himalaya
en donde se puede observar fácilmente que
… la estructura cristalina de la sal cristalizada está equilibrada, sus 84 minerales se encuentran interconectados en una estructura armoniosa. Lo que significa que la energía contenida bajo la forma de los minerales puede ser fácilmente metabolizada por el cuerpo. Esta sal tiene un efecto energético vitalizante. La ganancia neta del cuerpo es grande con 0 pérdidas de energía.
Y aunque barata no es (puesto que el kilo de esta maravilla médica nos sale a 29,50 dólares impuestos no incluidos o bien a 19,90 euros IVA incluido la salmuera al 26%) no me digan que no merece la pena. Aunque por supuesto tendrán que fiarse de la palabra de las altruistas empresas de la medicina alternativa y natural que lo comercializan, puesto que no existe ningún estudio riguroso que demuestre alguna de sus extraordinarias propiedades curativas. Pero claro, todos sabemos que el mundo de las terapias naturales es honrado y cabal y nadie se va a aprovechar de nuestra inocencia para estafarnos, a diferencia de la perversa medicina científica que se ha desarrollado únicamente para engañar al común de la ciudadanía.
Pero además es que ni siquiera es necesario tomarse esta increíble sal para sentir sus potentes propiedades curativas, puesto que comprando simplemente una lámpara de sal, también por un módico precio
obtendrán grandes beneficios para su salud ya que
Las lámparas de sal son ionizadores naturales que llenan la casa de una calidez muy confortable y agradable. Nuestra salud física y mental está influenciada entre otras cosas por la correcta ionización de nuestro entorno. Las lámparas de sal son ionizadores naturales que aportan calidez y claridad a los espacios. Por la belleza natural de sus formas se pueden utilizar para embellecer cualquier lugar. A través de su luz y color, favorecen la creatividad, el relax, la claridad mental y mejoran la concentración. En Feng Shui se utilizan para mejorar la energía de alguna zona concreta.
o ya puestos si visitan una cámara de sal o «salarium» (o mucho mejor, se construyen una en el sótano de su casa que es mucho más cómodo), hechas con bloques de sal del Himalaya podrán disfrutar de parte de sus maravillosas propiedades curativas.
Así que ya saben, abracen esta terapia totalmente natural y holística y olviden sus problemas de salud y alcanzarán cotas inimaginables de bienestar ¿o no?
En resumen, otro nuevo timo para aligerar el bolsillo siempre apetitoso de esa infinidad de engañabobos que buscan el mundo moderno nuevas experiencias de bienestar y salud.







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