Es completamente seguro que no existe una faceta humana más disparatadamente absurda que
la religión, esas absurdas creencias en vírgenes violadas por palomas extraterrestres, serpientes parlantes, gorrinos
endemoniados, beduinos pederastas que suben al cielo a lomos de un blanco corcel alado, dioses elefante o mono, tortugas que sujetan la Tierra con su
caparazón y demás absurdas sandeces que obligan a los miembros más iletrados y cortos de entendederas de
nuestra más que irracional especie de monos cabezones a afeitarse la
cabeza, a vestir ridículas vestimentas o cortarse el pene para,
supuestamente, tener contenta a la deidad de turno.
Si ya has tratado en tu blog el tema de cualquiera de los artículos que lees aquí, te animo a dejar en la sección de comentarios un enlace o URL que nos lleve hacia él, siempre y cuando no sea para hacer proselitismo de la superstición en cualquiera de sus variantes. Todos ganamos con el intercambio fomentando la discusión racional.
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario